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Repostería. La bollería casera utiliza menos cantidad de azúcares que la industrial. Por ese motivo, es preferible que consumas este tipo de repostería: sencilla, hecha con harinas integrales, lácteos desnatados y pocos azúcares y grasas saturadas. Para elaborar tartas puedes utilizar edulcorantes no calóricos como la sacarina.
Refrescos. Te recomendamos tomar refrescos caseros, de diferentes sabores y sin azúcares añadidos. Para hacerlos, sólo debes combinar gaseosa con zumo de limón, naranja o fresa, entre otros. Otra alternativa es consumir refrescos light como sustitutos de las bebidas azucaradas.
Frutas y zumos de frutas. Tanto las frutas como los zumos calman la apetencia por el dulce. Tómalas enteras o en macedonia e intenta consumir una menor cantidad de frutas en almíbar, que contienen una mayor cantidad de azúcar. Los zumos caseros también enriquecen tu dieta.
Batidos. Los batidos preparados con lácteos aportan las calorías extras necesarias en la segunda mitad del embarazo. Puedes utilizar yogures líquidos o leche, además de frutas y cacao en polvo.














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