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La osteopatía representa una de las formas más eficaces de medicina natural, y es absolutamente inocua y carente de contraindicaciones. Esta disciplina está dirigida a la salud de la persona.
- La osteopatía está indicada para pacientes de cualquier edad, pero es especialmente adecuada para los niños y los recién nacidos. Los pujos a los que se somete el pequeño durante el paso por el canal del parto tienden a comprimirle entre los huesos de la pelvis de la mamá.
- Sin embargo, con frecuencia, estas “distorsiones” (como las definen los osteópatas) no se resuelven solas y pueden influir en el bienestar del recién nacido, haciéndole más vulnerable a problemas de distinta naturaleza, que pueden afectar a otros órganos y estructuras.
- Si bien estas “distorsiones” se producen especialmente a nivel del cráneo, pueden crear alteraciones en cualquier parte del organismo.
- La forma alterada del cráneo puede conducir a asimetrías en la boca, creando trastornos de la succión, y, como consecuencia, influir en la erupción de los dientes o provocar modificaciones en la forma de las arcadas dentarias. Una succión anómala favorece la ingestión de grandes cantidades de aire, lo que, sumado a una alteración del tránsito de la comida desde la boca al intestino, puede provocar regurgitaciones frecuentes y abundantes, cólicos recurrentes y prolongados, así como diarrea o estreñimiento.
En España, el tratamiento de los cólicos del lactante mediante osteopatía tiene su principal exponente en el llamado “Método Rubio”, que ya ha conseguido solucionar este problema en los bebés que han acudido a la consulta de Palencia. Entrevistamos a su creador, Domingo Rubio.
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