En verano, es normal que el niño muestre menos apetito. Primero, por las dificultades para digerir provocadas por el calor y, segundo, por la tendencia a "ahorrar" calorías.
En verano el destete presenta más dificultades. Por ello, no debes preocuparte si el pequeño, con frecuencia, no se acaba toda la papilla.
Además, algunas comidas son menos agradables que otras durante la estación estival. Es el caso, por ejemplo, de los purés muy densos, sobre todo si contienen carne. No obstante, si el rechazo de la carne se convierte en una costumbre, hay que compensarlo con otros alimentos: se puede recurrir, por ejemplo, a los lácteos, sobre todo al yogur que, además de ser rico en calcio y proteínas, es muy refrescante. • Uno de los alimentos que el pequeño agradece más en verano son las frutas frescas y las verduras, ricos en agua y sales minerales, y que sirven para compensar los líquidos que se pierden a través del sudor. • También son muy aconsejables los zumos destinados a la primera infancia, pues son muy fáciles de digerir y garantizan un excelente aporte de vitamina C. • El huevo es otro de los alimentos preferidos por los niños en verano, aunque debe ser muy fresco. Los huevos duran cuatro semanas, pero durante el destete es mejor elegir los más frescos, de categoría "A extra".
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