Decir “no” al bebé o al niño ante ciertos comportamientos representa el primer paso para establecer límites, tan necesarios para el desarrollo psicoemocional del niño. Las normas y los hábitos son necesarios para que el niño crezca y se desarrolle adecuadamente.
Decir “no” al bebé a los 6 meses
Cuando el bebé llora y chilla, no debes correr rápidamente a consolarle y a cogerle en brazos. El niño, poco a poco, debe darse cuenta de que es una persona distinta a los padres. Todos los niños pueden aprender pronto a autoconsolarse.
No te preocupes, no se trata de un comportamiento cruel o irresponsable, forma parte del crecimiento y desarrollo del niño. Poco a poco, el niño debe ganar confianza y autonomía. Tomarse tiempo, en resumen, es una forma de hacer entender al niño que no es el dueño absoluto de los padres y que sus deseos no deben ser a fuerza de órdenes. Con el paso de los días, deberá aprender a pedir, a no pretender, y a saber esperar. Ten en cuenta, además, que a esta edad es muy difícil razonar con el pequeño y los métodos van por otros caminos. La razón de estas metas es una gran prueba de equilibrio y madurez que le ayudarán a comprender el valor del amor recibido. Decir “no” al bebé a los ocho meses
¿Le gustan los peligros? El niño aprende a hablar, a moverse y a conocer. Pero, precisamente por sus entusiastas exploraciones, corre algunos riesgos. Le encantan los enchufes, las ventanas, los adornos, los cuchillos, los fármacos y los detergentes. He aquí por qué un "no" decidido es indispensable y, una vez puesto un límite, es necesario hacerlo respetar.
Pero, si ponemos muchas prohibiciones al pequeño, esto puede acabar por confundirle. Además, mamá y papá deben ser coherentes y trabajar en equipo. Es importante que las prohibiciones sean a "dos voces": que uno diga que "sí" y el otro que "no" crea inseguridad en el pequeño.
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