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El paso de una alimentación exclusivamente láctea a una de mixta se conoce como destete. Es un período especial para el bebé y para la mamá, lleno de expectativas. Pero también puede suponer dificultades para el bebé. Para vivir serenamente este período el secreto es crear un ambiente de complicidad. Te ayudamos con un pequeño abecedario del destete.
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Agua
Es la esencia de la vida. Mientras el pequeño se alimenta con leche puede que no sienta el estímulo de la sed. Sin embargo, con la introducción de las papillas el agua toma protagonismo ya que cumple una doble función: quitar la sed del niño y facilitar la deglución.
Azúcar
Los bebés muestran una atracción innata hacia el sabor dulce. Sin embargo, el consumo de este tipo de alimentos debe limitarse, con excepción de la fruta, que se puede ofrecer al pequeño con absoluta libertad.
Lo mismo ocurre con la sal. La contenida de forma natural en los alimentos es suficiente para cubrir las necesidades del niño. Por lo tanto, no es necesario añadir sal a los purés.
Caldo
El caldo vegetal es la base de las primeras sopas de los más pequeños. Aporta muy pocas calorías y proporciona sales minerales, vitaminas y fibra. Al principio, se puede preparar con patatas y zanahorias, que son dulces y no alergizantes. Es suficiente con trocear 200 gramos y cocerlas en un litro de agua durante una hora aproximadamente. A continuación, se cuela el caldo y se utilizan 200 mililitros para cada papilla.
Carne
En un primer momento, alrededor del séptimo mes, se introduce al pequeño el delicado sabor de las carnes blancas como el conejo, la ternera o el pollo. Posteriormente, se puede probar con la carne de buey, muy nutritiva y excelente fuente de vitaminas. Al principio lo más adecuado es administrar la carne en forma de homogeneizado, añadiéndola, por ejemplo, al puré.
Cereales
A partir del quinto o sexto mes, el puré de verdura se puede enriquecer con pequeñas cantidades de cereales, que incrementan el aporte energético. No obstante, hay que tener cuidado ya que antes de los seis meses cumplidos no se deben introducir en la alimentación del bebé alimentos que contengan gluten.
Embutidos
Los embutidos se han ido revalorizando desde el punto de vista dietético. Sin embargo, existen diferencias importantes entre un producto y otro. Los tarritos homogeneizados con jamón poseen todas las características higiénicas y nutritivas para consumirse a partir de los siete u ocho meses. Cuando el pequeño cumple el primer año, se puede introducir también el jamón serrano. Para probar los embutidos conviene esperar hasta los dos años. En cualquier caso, siempre debe administrarse con moderación.
Fruta
A los cuatro o cinco meses se pueden introducir los primeros tarritos de frutas para pasar, a continuación, a la fruta finamente rallada y, a partir del año, a la fruta pelada y cortada a trocitos. Para empezar, son aconsejables las frutas de pulpa como las manzanas, las peras o los plátanos.
Grasas
Contrariamente a lo que se piensa, las grases son fundamentales en una dieta sana. No obstante, se deben escoger las grasas adecuadas como, por ejemplo, el aceite de oliva virgen extra.
Homogeneizados
Los tarritos homogeneizados, tanto los que tienen una base vegetal de fruta o verdura como los de carne o pescado, son productos excelentes porque están estudiados para las exigencias de los más pequeños. Además, son muy prácticos. Los homogeneizados son higiénicamente seguros gracias a su esterilización y envasado. Además, el proceso de homogeneización reduce los alimentos a partículas mucho más pequeñas, y los hace mucho más digestivos.
Huevo
Se trata de un alimento rico y valioso. Sólo tiene un defecto: comporta un elevado riesgo de alergia, motivo por el cual se aconseja introducirlo en la alimentación del pequeño a partir de los nueve o diez meses. Hay que empezar por la yema, que es menos alergizante que la clara. La primera vez se debe introducir media cucharadita de huevo disuelta en la sopa. Si no se producen reacciones adveras, se puede llegar a ofrecerle al niño una yema entera a partir del año.
Leche
Hay que prestar atención a la introducción de la leche de vaca en la alimentación del niño, ya que no se debe administrar antes de los tres años. Respecto a la leche materna o de fórmula, la leche de vaca contiene una cantidad de proteínas, grasas y sales minerales que puede ser difícil de digerir para el organismo del niño, hecho por el cual no se debe administrar antes de los tres años. A partir de los seis meses y hasta el año, se puede dar al niño una fórmula de continuación.
Pescado
Es un alimento sano y nutritivo, excelente fuente de proteínas y ácidos grasos Omega 3. Al principio, la mejor elección la constituyen los homogeneizados. Más adelante, alrededor del octavo-noveno mes, se pueden introducir los pescados más fáciles de limpiar como el lenguado, la trucha o la pescadilla.
Requesón
A partir de los siete meses, a parte del queso tipo parmesano (adecuado desde las primeras papillas), se puede empezar a introducir algún queso formulado para los más pequeños y pasar, más adelante, al requesón y al queso fresco, que se puede añadir a la papilla.
Tapioca
La tapioca es la fécula de un tubérculo, la mandioca, y es muy digestiva. Es ideal para espesar los caldos, la primeras papillas y los purés de verdura, ya que es rica en almidón. Se puede ofrecer al niño muy pronto, ya que no contiene gluten ni comporta riesgos de intolerancia.
Verduras
Desempeñan un papel importante, gracias a su riqueza en vitaminas, sales minerales y fibra. Al inicio del destete, cuando el niño muestra algo de confianza con el caldo vegetal, se puede administrar una cucharadita de puré, bien triturado y diluido, de zanahorias y patatas hervidas, condimentado con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y otra de queso tipo parmesano. Como alternativa a las verduras frescas, se puede recurrir a los tarritos homogeneizados.
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Agua
Es la esencia de la vida. Mientras el pequeño se alimenta con leche puede que no sienta el estímulo de la sed. Sin embargo, con la introducción de las papillas el agua toma protagonismo ya que cumple una doble función: quitar la sed del niño y facilitar la deglución.
Azúcar
Los bebés muestran una atracción innata hacia el sabor dulce. Sin embargo, el consumo de este tipo de alimentos debe limitarse, con excepción de la fruta, que se puede ofrecer al pequeño con absoluta libertad.
Lo mismo ocurre con la sal. La contenida de forma natural en los alimentos es suficiente para cubrir las necesidades del niño. Por lo tanto, no es necesario añadir sal a los purés.
Caldo
El caldo vegetal es la base de las primeras sopas de los más pequeños. Aporta muy pocas calorías y proporciona sales minerales, vitaminas y fibra. Al principio, se puede preparar con patatas y zanahorias, que son dulces y no alergizantes. Es suficiente con trocear 200 gramos y cocerlas en un litro de agua durante una hora aproximadamente. A continuación, se cuela el caldo y se utilizan 200 mililitros para cada papilla.
Carne
En un primer momento, alrededor del séptimo mes, se introduce al pequeño el delicado sabor de las carnes blancas como el conejo, la ternera o el pollo. Posteriormente, se puede probar con la carne de buey, muy nutritiva y excelente fuente de vitaminas. Al principio lo más adecuado es administrar la carne en forma de homogeneizado, añadiéndola, por ejemplo, al puré.
Cereales
A partir del quinto o sexto mes, el puré de verdura se puede enriquecer con pequeñas cantidades de cereales, que incrementan el aporte energético. No obstante, hay que tener cuidado ya que antes de los seis meses cumplidos no se deben introducir en la alimentación del bebé alimentos que contengan gluten.
Embutidos
Los embutidos se han ido revalorizando desde el punto de vista dietético. Sin embargo, existen diferencias importantes entre un producto y otro. Los tarritos homogeneizados con jamón poseen todas las características higiénicas y nutritivas para consumirse a partir de los siete u ocho meses. Cuando el pequeño cumple el primer año, se puede introducir también el jamón serrano. Para probar los embutidos conviene esperar hasta los dos años. En cualquier caso, siempre debe administrarse con moderación.
Fruta
A los cuatro o cinco meses se pueden introducir los primeros tarritos de frutas para pasar, a continuación, a la fruta finamente rallada y, a partir del año, a la fruta pelada y cortada a trocitos. Para empezar, son aconsejables las frutas de pulpa como las manzanas, las peras o los plátanos.
Grasas
Contrariamente a lo que se piensa, las grases son fundamentales en una dieta sana. No obstante, se deben escoger las grasas adecuadas como, por ejemplo, el aceite de oliva virgen extra.
Homogeneizados
Los tarritos homogeneizados, tanto los que tienen una base vegetal de fruta o verdura como los de carne o pescado, son productos excelentes porque están estudiados para las exigencias de los más pequeños. Además, son muy prácticos. Los homogeneizados son higiénicamente seguros gracias a su esterilización y envasado. Además, el proceso de homogeneización reduce los alimentos a partículas mucho más pequeñas, y los hace mucho más digestivos.
Huevo
Se trata de un alimento rico y valioso. Sólo tiene un defecto: comporta un elevado riesgo de alergia, motivo por el cual se aconseja introducirlo en la alimentación del pequeño a partir de los nueve o diez meses. Hay que empezar por la yema, que es menos alergizante que la clara. La primera vez se debe introducir media cucharadita de huevo disuelta en la sopa. Si no se producen reacciones adveras, se puede llegar a ofrecerle al niño una yema entera a partir del año.
Leche
Hay que prestar atención a la introducción de la leche de vaca en la alimentación del niño, ya que no se debe administrar antes de los tres años. Respecto a la leche materna o de fórmula, la leche de vaca contiene una cantidad de proteínas, grasas y sales minerales que puede ser difícil de digerir para el organismo del niño, hecho por el cual no se debe administrar antes de los tres años. A partir de los seis meses y hasta el año, se puede dar al niño una fórmula de continuación.
Pescado
Es un alimento sano y nutritivo, excelente fuente de proteínas y ácidos grasos Omega 3. Al principio, la mejor elección la constituyen los homogeneizados. Más adelante, alrededor del octavo-noveno mes, se pueden introducir los pescados más fáciles de limpiar como el lenguado, la trucha o la pescadilla.
Requesón
A partir de los siete meses, a parte del queso tipo parmesano (adecuado desde las primeras papillas), se puede empezar a introducir algún queso formulado para los más pequeños y pasar, más adelante, al requesón y al queso fresco, que se puede añadir a la papilla.
Tapioca
La tapioca es la fécula de un tubérculo, la mandioca, y es muy digestiva. Es ideal para espesar los caldos, la primeras papillas y los purés de verdura, ya que es rica en almidón. Se puede ofrecer al niño muy pronto, ya que no contiene gluten ni comporta riesgos de intolerancia.
Verduras
Desempeñan un papel importante, gracias a su riqueza en vitaminas, sales minerales y fibra. Al inicio del destete, cuando el niño muestra algo de confianza con el caldo vegetal, se puede administrar una cucharadita de puré, bien triturado y diluido, de zanahorias y patatas hervidas, condimentado con una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y otra de queso tipo parmesano. Como alternativa a las verduras frescas, se puede recurrir a los tarritos homogeneizados.
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