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Una mamá nos ha hecho llegar esta pregunta. Sabemos que esta situación afecta a muchos bebés durante la toma al pecho, así que se la hemos trasladado a los especialistas.
“Mi hija tiene casi un mes. Muchas veces, cuando está mamando, llora, suelta el pecho y se vuelve a coger muy nerviosa e inquieta; a continuación, vuelve a succionar un poco y se vuelve a soltar. La niña está sana: ha aumentado casi un kilo y 100 gramos, y cinco centímetros de altura. ¿Cómo es posible que, cada vez que le doy el pecho, le suceda esto? Se mueve como si tuviera cólicos: se pone roja, parece que aprieta y se empieza a quejar. Además, le cuesta dormirse durante el día. ¿Puede tratarse de una forma de nerviosismo? Incluso, cuando cierra los ojos, los vuelve a abrir de repente. Necesito una respuesta”.
Marga, correo electrónico
Los especialistas aconsejan valorar la situación partiendo de un dato importante: la niña sólo toma leche materna y ha crecido mucho en menos de un mes. Por lo tanto, los cólicos no serían un motivo preocupante.
No hay que temer alimentar al bebé a demanda, sin horarios y sin limitar la duración de las tomas. Con toda probabilidad, si la mamá responde enseguida a la demanda del bebé y le pone al pecho ante las primeras señales de apetito (incluso sin esperar al llanto, lo que significaría que ya llega tarde), el comportamiento durante la toma debería ser más calmado y tranquilo, y el bebé no tragaría tanto aire.
En cuanto a la alimentación de la mamá, debe seguir una dieta variada y moderada. Asimismo, puede tomar infusiones digestivas.

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