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Aunque no haya pasado mucho tiempo desde el final del destete o desde la introducción de los primeros alimentos distintos de la leche, el pequeño manifiesta gustos muy precisos y tiene un carácter más bien terco. De comer verdura, carne o leche, ni hablar. ¿Qué puedes hacer, entonces? Proponer al bebé una dieta variada y equilibrada es posible. Sólo hay que poner en práctica unos pequeños trucos y sustituir adecuadamente los alimentos que no le gustan.
• La verdura: espinacas, zanahorias y demás no son, precisamente, los alimentos favoritos del niño. Sin embargo, algunas veces, el rechazo a la verdura está relacionado con una cuestión de consistencia o de presentación. Intenta interpretar mejor los gustos del pequeño, proponiéndole, por ejemplo, hinojo crudo si le gusta la consistencia crujiente, o puré, si prefiere la consistencia cremosa. Si esto no bastase, no te alarmes. Es verdad; las verduras son ricas en vitaminas, sales minerales y fibra, pero puedes completar estas propiedades nutritivas sustituyéndolas por carne, pescado, lácteos, aceite de oliva virgen extra, fruta y cereales integrales.
• La carne: más que su sabor, lo que suele hacer que la carne resulte poco agradable para los niños es su consistencia. Opta por las albóndigas, las hamburguesas, la carne picada, el jamón de York y el curado. En cualquier caso, recuerda que la carne contiene proteínas, vitamina B12 y hierro, que el organismo del niño también podrá obtener del queso, los huevos, el pescado, los cereales y las legumbres.
• La leche: es fundamental en la alimentación de recién nacido, pero puede resultar desagradable cuando el niño es más mayorcito, o bien se pueden presentar alergias que determinen su exclusión de la alimentación diaria. Si tu hijo no puede o no quiere beber leche, equilibra su alimentación de manera que no pierda todos los beneficios que aporta este alimento, sobre todo su contenido en calcio. Le puedes ofrecer quesos y yogur, pero también legumbres, pescado (pulpo y calamares), verduras de hoja verde, carne (conejo) y frutos secos, sobre todo, almendras.
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