Mi bebé y yo

Errores en la lactancia materna

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Cuando la lactancia materna aún no está bien establecida, la reciente mamá puede encontrarse con algunas pequeñas dificultades. He aquí algunos errores que pueden interferir con el éxito de las tomas.

Durante los primeros días de lactancia materna, es muy fácil que la reciente mamá caiga en una serie de errores que puedan interferir en la normal puesta en marcha de la lactancia materna. Seguidamente, te los enumeramos y te recordamos cómo hay que actuar en cada caso.

Mirar el reloj

Hace años, era la norma: entre tomas, se sugería a la mamá hacer una pausa de dos horas y media o tres. En realidad, el discurso de los horarios es adecuado para la alimentación con leche artificial, pero no cuando se da el pecho al bebé. La madre que amamanta no necesita el reloj: ¡es su hijo quien indica cuándo darle el pecho!

La madre puede estar segura de que alimenta a su hijo de la manera correcta, si lo observa atentamente y satisface su petición. La leche materna es perfectamente digerible, para que el niño la asimile rápidamente, y su composición cambia constantemente, incluso a lo largo de un día o durante la misma toma. Puede suceder que en la última toma el bebé haya tomado leche rica lactosa, que es más ligera, y por eso la haya asimilado más rápidamente y media hora después la haya digerido. Si la madre, en lugar de ofrecerle el pecho cuando lo desea, espera un tiempo predeterminado, el bebé pasará hambre durante mucho tiempo. Sólo el bebé sabe cuándo tiene hambre y su estómago necesita llenarse: la madre tendrá que confiar en él sin preocuparse por los horarios, esquemas, ni número de comidas.

En todo caso hay que seguir la sugerencia contraria: mientras el bebé es pequeño y el amamantamiento está en fase “de rodaje”,  es mejor no dejar pasar mucho tiempo entre tomas. Si durante el día el bebé hace siestas muy largas, de más de cuatro horas seguidas, por lo menos al principio, es mejor despertarlo y le ofrecerle el pecho.

También debemos recordar que el bebé puede buscar el pecho porque tiene sed, o incluso porque necesita consuelo, y no sólo porque tenga hambre.

Dedicar un tiempo fijo a darle el pecho

De la misma manera que no hay que mirar el reloj para saber cuándo necesita comer, tampoco se recomienda establecer un tiempo para amamantar, pues, como ya hemos dicho, la composición de la leche materna cambia durante la toma. Inicialmente, el niño recibe una leche más rica en lactosa, que le quita la sed, pero que tiene menos nutrientes. Durante la segunda parte de la toma, recibe el alimento que lo hará crecer. Detener la toma tras un tiempo preestablecido, supone correr el riesgo de negarle la leche que contiene más nutrientes.

Por otro lado, no todos los niños son iguales: hay bebés que chupan vorazmente y que, en pocos minutos, dejan el pecho, y otros que tardan más tiempo en recibir la cantidad de leche adecuada a sus necesidades. Una vez más, el consejo es confiar en tu hijo y olvidarse del reloj. Cuando el bebé esté lleno, se separará espontáneamente del pecho y dormirá satisfecho en los brazos de la madre.

Pesarle tras cada toma

Pesar al bebé antes y después de la toma para saber cuánto come es una práctica totalmente desaconsejada para los bebés no prematuros y sanos. Como ya hemos dicho, al ser diferente la composición de la leche durante la toma, puede ocurrir que el bebé coma poco, pero que esta leche haya sido muy grasa y nutritiva. En este caso, la respuesta de la báscula seria desalentadora, cuando en realidad el bebé acaba de hacer una buena comida. Otras veces, sin embargo, el bebé puede haber tomado cien gramos, pero de una leche más ligera... Está claro, por tanto, que la información obtenida mediante las dos pesadas no es realmente importante para saber si el bebé está bien alimentado.

Por otro lado, a menudo, es muy incómodo pesar al bebé después de una toma, ya que en muchos casos los bebés se quedan dormidos en el pecho y es una pena despertarlos para pesarlos.

Pero, entonces, ¿cómo podemos saber si el bebé recibe suficiente leche? Controlar los pañales que ensucia cada día: un método cómodo e inmediato. El bebé tiene que orinar, por lo menos, 6-8 veces al día y tiene que hacer caquitas regularmente (aproximadamente, deben ser de 2-4 cada 24 horas, pero esta cifra es muy variable). Además, la madre pesará su bebé una vez por semana para evaluar el aumento de peso que, de acuerdo con las nuevas tablas de la Organización Mundial de la Salud, en los primeros meses, debe ser de 180 a 200 gramos a la semana.

Ignorar el dolor de pecho

Las grietas son una de las principales causas de abandono temprano de la lactancia materna. El dolor causado por lesiones y/o grietas en la piel del pezón es muy intenso y puede trasnformar la lactancia en un momento de gran incomodidad para la madre. Por esta razón, es importante no subestimar el dolor, pensando que, si resistes, pasará. La lactancia no debería ser dolorosa y la formación de grietas es una señal de que algo va mal y que necesita ser corregido.

En muchos casos, la causa del problema es que el bebé no se coge bien al pecho, que agarra sólo el pezón y no una gran parte de la aréola. Cambiando la posición del bebé, poco a poco, también las grietas sanan. Pero ¿qué hacer mientras tanto para calmar las molestias y facilitar la curación? Es mejor no recurrir a productos tópicos y desinfectantes, ya que pueden secar y/o irritar la piel aún más, y que además deben ser eliminados con cuidado antes de cada toma. La mamá podrá, en su lugar, extender por el pezón durante unos días unas gotas de su leche, que tiene propiedades antibacterianas y curativas.

También es útil cambiar la posición al amamantar, por ejemplo, probando la toma bajo el brazo o la posición de “rugby”, para que la presión de la lengua del bebé afecte un área diferente del pezón.

En casos extremos, la madre puede utilizar temporalmente protectores de pezón o evitar darle el pecho que más le duela durante unos pocos días. Para vaciarlo, en este último caso, se puede utilizar un sacaleches o la extracción manual. Ten cuidado, sin embargo, cuando el malestar es muy intenso: debes ponerte en contacto con un experto en lactancia para obtener información y asesoramiento específico.

(Te interesa: Sacaleches: cuándo y cómo utilizarlo)

Ofrecer un complemento

"¿Tendré suficiente leche?". Es un temor común cuando la lactancia se está ejecutando y la reciente mamá aún no se siente muy segura de su potencial para alimentar a su hijo. En muchos casos, es la constante demanda del bebé lo que crea un poco de ansiedad, pero es una falsa alarma, ya que las tomas frecuentes (unas 8-12 cada 24 horas) no sólo son lo normal, sino que son esenciales para asegurar una buena producción de leche. En otros casos, lo que abruma a los recientes padres y hace que recurran a los suplementos es la agitación del bebé por la noche o un aumento repentino de la demanda, que pueden ocurrir en el primer y tercer mes. También puede suceder que la madre utilice un sacaleches para comprobar la cantidad de leche que puede sacar (otro error, porque no hay correspondencia entre la leche que toma el bebé y la que se extrae con un sacaleches) y, tras comprobar que se trata de poca cantidad, decida ofrecer al bebé un complemento.

Sin embargo, así, interfiere con el mecanismo fisiológico de demanda y oferta, que regula la producción de leche. Cuanto más succione el bebé, es decir, cuanto más vacíe el pecho, más leche producirá el cuerpo de la madre para satisfacer las necesidades del niño. Si se introduce un complemento, se rompe este equilibrio. Se desencadena un círculo vicioso que puede, a la larga, llevar a una conclusión prematura de la lactancia materna. A menos que no haya una indicación médica clara, es preferible no dar al niño un complemento. Si la mamá tiene la impresión de que el niño está menos satisfecho, bastará con darle el pecho con más frecuencia y, en unos pocos días, la producción se adaptará a las nuevas necesidades del niño en crecimiento. ¡Porque el cuerpo es una máquina perfecta!

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Comentarios (1)

Menos pesar a mi pequeña antes y después de la toma, me ha pasado todo lo demás. Me dijeron que entre toma y toma transcurrieron tres o cuatro horas y que le diera quince minutos de cada pecho. También que le diera un biberón de noche porque no cogía el peso establecido en las tablas. Por último me salieron grietas que solucione con una pezones dos días. Me alegro de no haber sucumbido del todo, pero qué mal se pasa!