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Mi bebé y yo

Lactancia: 5 frases que no hay que decir

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Algunos comentarios y juicios pueden influir de forma negativa en la serenidad de la nueva mamá a la hora de dar el pecho. Te ayudamos a identificar aquellas frases que no te ayudarán en la lactancia y te explicamos por qué. 

Cada mujer es un mundo y no todas cuentan con las facilidades de otras. Por ello, cuando amigas, suegras o tu propia madre te aconseja sobre la lactancia, debes saber que no todos los consejos son válidos.

Durante las primeras semanas de lactancia, muchos son los interrogantes a los que nos enfrentamos, como por ejemplo, si es mejor la lactancia a demanda o a horarios fijos, si tienes suficiente leche y si ésta es de la calidad que necesita tu bebé, si le das demasiado el pecho, etc. Para acabar con los falsos mitos de la lactancia materna, te enseñamos qué cinco ideas debes quitar de tu cabeza.



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"¿Estás segura de que tu leche es suficiente?"

Cuando se pone en duda que la mamá tenga suficiente leche, se entra en un terreno muy delicado, puesto que la mujer siente una fuerte responsabilidad con respecto al bienestar de su hijo. En realidad, esta duda casi nunca tiene sentido, y se entiende fácilmente si razonamos en términos de fisiología: si somos mamíferos y las mamas son glándulas, ¿por qué motivo sólo deberían funcionar al 70% o al 30%? En la inmensa mayoría de los casos, el miedo a no tener suficiente leche carece de fundamento, porque se basa en una interpretación incorrecta de las señales del niño. En cambio, si verdaderamente existe un problema, la solución no es renunciar, sino corregir la gestión de las tomas, puesto que, con un poco de ayuda y de paciencia, se pueden, y se suelen, superar las posibles dificultades.

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"Tal vez, no tengas leche..."

Se trata de un comentario aparentemente inofensivo, pero puede minar la confianza de la mujer en su capacidad para alimentar al niño que va a nacer. Pero ¿por qué se habla de la producción de leche como si fuese una posibilidad y no una certeza? Nos preceden dos generaciones de madres que, a causa de algunos errores en la gestión de la lactancia, no pudieron dar el pecho a sus bebés. De este modo, se difundió la idea de que la lactancia materna es cuestión de suerte, y que algunas mujeres tienen leche y otras no. En tiempos de nuestras madres, no sólo muchas mujeres no conseguían tener éxito con la lactancia materna, sino que no disponían de la información necesaria para comprender el motivo. 

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"¡Te ha tomado por un chupete!"

Puesto que, normalmente, en el transcurso de las 24 horas, los bebés maman muy a menudo, la mamá puede ser “acusada” de estar “malacostrumbrando” al pequeño, o bien le pueden decir que le está dando el pecho como si fuera un chupete. En realidad, es todo lo contrario. En las primeras semanas posteriores al nacimiento, al ofrecer el chupete u otros líquidos distintos a la leche, se corre el riesgo de interferir en la buena marcha de la lactancia. La producción de leche se basa en un mecanismo de demanda y oferta: cuanto más succiona el bebé, más leche produce el organismo materno. Si se le ofrece el chupete en lugar del pecho, puede ser que lo acepte para satisfacer su “necesidad” de succión, pero, al final de día, podría no haber tomado suficiente leche. Además, si el pecho no se estimula adecuadamente, puede producir menos leche de la necesaria. Ofrecer el pecho no significa viciar; la mamá es una necesidad para el bebé.

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"¿Tendrá alimento? ¡Parece agua!"

La composición de la leche materna es distinta a la de la leche de vaca. Contiene mucha agua, un 87%, porque debe responder a la necesidad de líquidos del bebé. Asimismo, al no estar pasteurizada, tiene una consistencia menos densa y es mucho más transparente, sobre todo, al inicio de la toma. Si la mamá no sabe que esto es normal, puede tener dudas sobre la calidad de su leche. En realidad, décadas de investigación científica han demostrado que la leche materna es perfecta y garantiza la nutrición adecuada para cualquier niño. Hace muchos años, se solía analizar la leche para comprobar sus propiedades, pero, entonces, aún no se sabía que su composición cambia a lo largo del día, e incluso en el transcurso de la misma toma. Por esta razón, el análisis de una muestra no tiene ninguna utilidad.

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"¿Otra vez le das el pecho? ¡Si acaba de comer!"

La frecuencia de las tomas depende de la demanda del bebé. Esto puede suscitar críticas por parte de personas que, acostumbradas a la alimentación artificial, se sorprenden al ver que el niño busca el pecho poco después de haber comido. En el pecho, el niño no sólo busca alimento, sino también agua y factores no nutritivos, como anticuerpos, hormonas y enzimas necesarias para su crecimiento y su salud.
Y, naturalmente, también recibe calor, contacto y cariño. No es posible saber qué necesita exactamente el pequeño en el momento en que busca el pecho, por lo que no tiene sentido hacerle esperar. Recordemos que los bebés se regulan solos, y que no existe el riesgo de que pidan “demasiada” leche.

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Comentarios (3)

Muy cierto a mi siempre me dicen eso y si es realmente deprimente e incomodo ojala no les pase a todas por que si te afectan
Comentarios tipo " dale teta" cada vez que llora ,acaban atosigando a la madre también
Mi hija tiene un mes, y no sabéis la cantidad de veces que me dicen lo de "otra vez le das el pe Ho? No es posible que tenga hambre, acaba de comer!!"...