Mi bebé y yo

Lactancia: ¡SOS grietas!

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Dar el pecho al bebé puede convertirse en un momento de tortura por culpa de las grietas. Te explicamos cómo puedes prevenirlas o tratarlas, si ya han hecho acto de presencia.

La lactancia es un momento de bienestar para el bebé, pero también para la mamá, ya que las hormonas estimuladas por la succión, la prolactina y la oxitocina, le regalan un momento de auténtico relax. Amamantar no debe ser doloroso: una leve molestia puede ser fisiológica, pero, si no desaparece durante los primeros días, podría ser la señal de que algo va mal. Si los pechos duelen o aparecen pequeñas lesiones en el pezón, es necesario descubrir las causas del problema y resolverlo lo antes posible. En caso contrario, no sólo es posible que la situación empeore, sino también que el bebé no consiga tomar la cantidad de leche adecuada.

El miedo al dolor, la tensión y el estrés pueden impedir la secreción de oxitocina, la hormona de la que depende la salida de la leche, influyendo negativamente en el buen avance de la lactancia materna.

Grietas: enemigas de la lactancia

Las grietas son fisuras y lesiones más o menos profundas que aparecen en el pezón. Es una de las causas principales de abandono de la lactancia materna. Cuando se sufre de grietas, dar el pecho se convierte en algo muy doloroso, y puede ocurrir que, tras haber probado muchos remedios sin que el problema se resuelva, la mamá decida interrumpir la lactancia.

Pero no se trata sólo de eso. Las grietas pueden facilitar la aparición de otras complicaciones, como la retención de la leche y la mastitis. Si, a causa del dolor, se aumenta la pausa entre una toma y otra o se acortan los tiempos de las tomas, la leche no drena de forma adecuada y se atasca. Además, la acumulación de leche permite la proliferación de gérmenes y aumenta el riesgo de que se produzca una mastitis, es decir, una infección bacteriana.

Limitar las tomas puede tener consecuencias negativas también en la producción de leche y en la alimentación del niño durante el día.

Intervenir lo antes posible

Mientras esperas que las grietas desaparezcan, ¿qué puedes hacer para que la lactancia sea menos dolorosa?

-  Antes de la toma, puede ser útil masajear el pecho durante algunos minutos, con el fin de poner en marcha el flujo de leche y facilitar su salida.

- Lo ideal es empezar la toma por el pecho que duele más, porque, en los primeros minutos, el bebé succiona con más fuerza y más rápidamente.

-  Cuando el bebé se desengancha o se duerme, puedes intentar volver a engancharle para drenar las dos mamas.

- Es importante no saltarse ninguna toma y seguir dando el pecho cada vez que el bebé te lo pida, llore o busque el pecho moviendo la cabeza y abriendo la boca. De esta forma, se evitará la disminución de producción de leche materna a causa de una falta de estimulación de los pechos.

Para facilitar la cicatrización

La única intervención resolutiva para que las grietas desaparezcan es corregir la posición del bebé durante la lactancia. La aplicación de desinfectantes está desaconsejada porque puede secar la piel, lo que puede atrasar la resolución del problema. También hay que evitar el uso de cremas que podrían obstaculizar la toma de leche (porque la boca del bebé se resbala sobre la piel  y no consigue engancharse correctamente) y agudizar la sensación de dolor. Para acelerar la cicatrización, es oportuno dejar el pecho al descubierto el máximo de tiempo posible. Después de la toma, la mamá podrá untarse el pezón con unas gotas de su propia leche: la leche materna contiene anticuerpos y sustancias que estimulan la regeneración de la epidermis y favorecen la cicatrización, además de tener una acción antibacteriana.

La posición correcta

¿Cómo saber si la posición del bebé durante la lactancia es correcta? El cuerpo del bebé debe estar bien sujeto y orientado hacia la madre, de manera que oreja, hombro y cadera estén bien alineados. La carita del bebé debe estar enfrente del pecho, con la nariz a la altura del pezón. Mientras succiona, la boca debe estar abierta, como durante un bostezo, y abarcar buena parte de la aréola; los labios tienen que estar hacia fuera, el bebé ha de alternar succión y deglución, y no deben oírse chasquidos. Si se percibe dolor o el bebé no está bien enganchado, es necesario desengancharle y ponerle en la posición correcta.

Enlaces útiles

Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatria:  http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna

Grupos de apoyo a la lactancia materna: http://www.ihan.es/index3.asp

 

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