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Remedios para la mastitis y la obstrucción mamaria

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Sobre todo al principio, cuando la producción de leche aún no está bien equilibrada, puede ocurrir que el pecho se enrojezca, esté caliente y duela, y que al bebé le cueste cogerse y succionar. Aquí tienes algunos consejos.

Si un conducto está obstruido

Uno de los típicos inconvenientes cuando se empieza la lactancia, es la obstrucción de un conducto galactóforo. Cuando esto ocurre, en los pechos se nota una raya o una mancha roja en la piel, en un punto preciso de la mama. Tocando ese punto, la mamá lo nota endurecido. En bebé puede mostrarse inquieto porque no consigue succionar bien, ya que el flujo de leche está obstaculizado.

Nuestro consejo, en este caso, es que ofrezcas a menudo el pecho al bebé para drenarlo, que descanses mucho, que te apliques en el pecho unas compresas calientes y húmedas, y que masajees la zona afectada. Para facilitar la liberación del conducto obstruido, posiciona el bebé de forma que, succionando, su lengua apriete el punto de obstrucción. Esta presión, de hecho, permite vaciar el conducto. La obstrucción de un conducto es muy molesta, pero, si continúas dando el pecho y sigues estos consejos, se resuelve de forma espontánea en un plazo de 24-48 horas. Si se descuida, en cambio, el problema puede empeorar y comportar una mastitis.

¡Cuidado, hay un atasco!

En las primeras semanas de vida del bebé, el pecho se ocupa de calibrar la producción de leche para responder a las exigencias del bebé. De hecho, la lactancia se basa en un mecanismo de demanda y oferta: cuanto más succiona el bebé, más leche se produce. En esta fase, sin embargo, puede ocurrir que, si el pecho no se drena de forma adecuada y con frecuencia, la leche se atasque. En estos casos, el pecho aparece hinchado, rojo y duro, la mamá siente dolor y al bebé le cuesta cogerse y succionar. ¿Cómo podemos solucionar este problema?

El primer consejo es amamantar a menudo para drenar el pecho. Si el bebé no consigue succionar, es necesario vaciar un poco los pechos antes de la toma, manualmente o con un sacaleches para ablandar la zona que rodea la aréola. Para aliviar la molestia y facilitar la secreción de oxitocina, la mamá podrá aplicarse compresas húmedas y calientes (aunque no excesivamente), y masajear delicadamente el pecho, sobre todo en la zona afectada, antes y después de la toma.

¿También tienes fiebre? Entonces, es mastitis

Cuando además de pechos duros y entumecidos también tienes fiebre, puede ser síntoma de mastitis. Se trata de una infección de origen bacteriana (en la mayoría de casos, el responsable es el estafilococo áureo), que difiere de la obstrucción porque la temperatura corpórea supera los 38,5oC. La mastitis suele afectar un solo pecho, donde aparecen como rayas rojas. El dolor es muy intenso.

También en este caso pueden ser útil aplicarse compresas húmedas y calientes para aliviar el dolor y facilitar la secreción de oxitocina y la salida de leche. Además, es fundamental que la mamá descanse. Si el niño es muy pequeño, podrá estar en la cama con ella, para que la mamá no tenga que levantarse para darle el pecho y cuidar de él.

Si se sospecha una mastitis, hay que consultar al médico que, para eliminar la infección, podrá prescribir un tratamiento antibiótico compatible con la lactancia. Entre los factores que facilitan la infección, encontramos un atasco de leche no tratado o lesiones y grietas en los pezones, que hacen que amamantar sea doloroso. Las grietas, de hecho, pueden representar una vía de acceso para los gérmenes. Como sucede a menudo, el origen del problema es una posición incorrecta del bebé durante la lactancia, que es oportuno corregir durante la toma.

¿Cómo prevenir una obstrucción de leche?

¿Cuáles son las causas más comunes de una obstrucción de leche?

- La causa principal es que la mamá no dé el pecho cuando su bebé lo pide, por ejemplo, cuando intenta alargar el tiempo de espera entre una toma y otra u ofrece al bebé alternativas a la leche.

- A veces, el problema puede ser un sujetador demasiado apretado.

- También puede deberse al hecho de haber dado más un pecho que otro.

- Finalmente, puede ocurrir que el bebé reduzca el número de tomas durante el destete, o que empiece a despertarse menos por la noche. El pecho, de esta forma, produce más leche de la que usa, y se atasca. La mamá podrá drenar los pechos apretando manualmente o con el sacaleches, pero sin sacar más leche de lo necesario para evitar estimular aún más la producción.

El método de la botella

En caso de obstrucción, para ayudar el bebé a cogerse, se aconseja vaciar un poco el pecho, masajeando y sacando leche con las manos o con el sacaleches. Si la mamá no lo consigue, también puede probar el método de la botella: se usa una botella de cuello ancho de 700 ml, se vacía, se lava y se tiene en agua hirviendo durante unos minutos. Después se vacía totalmente, procurando no quemarse, y se apoya la apertura al pecho (en un lado y después en el otro). En pocos minutos, gracias al calor, la leche debería empezar a salir de forma espontánea, aliviando la tensión mamaria.

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