En verano, y siempre que haga calor, es suficiente con que el niño lleve una camisita o una camiseta de algodón o hilo.
Elegir la ropa del bebé en función de la estación del año y el lugar que se va a visitar es muy importante.
• Si en algún momento del día refresca un poco, se le puede abrigar al bebé con un jersey de algodón o de lana ligera, apropiado a la temperatura del momento.
• También sus piernas deben mantenerse destapadas. Para ello, se le pueden poner pantalones cortos o vestiditos.
• Los zapatos tan sólo son necesarios si el pequeño anda. Se le puede calzar con calcetines de algodón y unos zapatos muy suaves.
En la playa
• No hay que olvidar poner al niño un traje de baño de tela o toalla. El traje de baño es el mejor aislante para proteger sus frágiles mucosas genitales, sobre todo si el pequeño pasa largos ratos sentado jugando con la arena.
• También es imprescindible poner al niño un gorrito, con el fin de evitar la exposición directa del bebé al sol. Es mejor que esté provisto de visera, para protegerle mejor los ojos del bebé.
En la montaña
• Resulta prudente vestir al niño como una "cebolla", es decir, por capas, pues el tiempo puede cambiar rápidamente y volverse frío de repente.
• Una forma de vestir por capas puede ser, por ejemplo, la siguiente: "body" o camiseta de algodón, camisita de algodón, jersey y anorak de verano que lleve capucha, por si acaso se pone a llover.
• Si el niño ya anda, debe llevar un calzado adecuado, que le sostenga el talón y le proteja de los arbustos y de las piedras.
Para dar algunos pasitos por el prado, pueden ser suficientes unos calcetines gruesos, con el fin de protegerle de las plantas urticantes o de los pequeños habitantes ocultos en la hierba.