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Mi bebé y yo

Primeras semanas con el bebé

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Después del parto, finalmente llegas a casa con el bebé. Es posible que te sientas inquieta por los imprevistos que puedan surgir, que suelen ser muchos. Veamos cómo actuar en cada caso.

Tras dar a luz a tu bebé, lo normal es que estés un par de días en la clínica o en el hospital para controlar que todo está bien, tanto el pequeño como tú. Pero, después, ya, llega el momento de irse a casa con el recién nacido, lo que puede provocar una gran inquietud en las mamás y los papás primerizos. Durante las primeras semanas con el bebé en casa, surgen muchas dudas acerca de sus cuidados y, sobre todo, en relación con su bienestar. ¿Por qué le lagrimean los ojos? Cuando tiene los pies fríos, ¿debes abrigarle más? A continuación, te explicamos cómo actuar ante los imprevistos más frecuentes con los que se encuentran los papás primerizos. 



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Callos de succión en el labio superior
Se trata de pequeños callos o ampollas de color blanquecino, que aparecen en el labio superior del bebé durante los primeros días de vida. Es algo normal, que surge como consecuencia de la succión que hace el bebé al tomar el pecho o el biberón. ¿Qué hacer? Simplemente, esperar a que desaparezcan por sí mismos. 

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Un lagrimeo constante
Si el bebé tiene los ojos húmedos, pero no está llorando, suele deberse a la obstrucción del canal lagrimal que drena las lágrimas hacia la nariz. Al obstruirse el canal, las lágrimas se acumulan en los ojitos del pequeño. ¿Cómo actuar en este caso? Para resolver este problema, se recomienda hacer suaves masajes cirulares en el ángulo interno del ojo del bebé varias veces al día. Generalmente, este trastorno desaparece por sí solo al cabo del primer año. Sin embargo, si la secreción es blanquecina o amarillo-verdosa, debes consultar con el pediatra.  

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Pies fríos
El sistema de regulación de la temperatura corporal del bebé no está desarrollado y, como consecuencia, es normal que los pies y las manos del pequeño estén fríos, incluso puede que se vuelvan de un ligero color violeta. ¿Cómo actuar en estos casos? Debes comprobar la temperatura corporal del bebé, poniendo una mano en su nuca y otra en el pecho. Si la temperatura es la normal, el bebé está bien. Si está frío, debes abrigarle. Recuerda taparle debidamente mientras duerme, ya que la temperatura corporal del bebé desciende al dormir.

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Estornudos continuados
El recién nacido estornuda una o varias veces al día, lo que no significa que tenga frío. De hecho, durante las primeras tres semanas de vida, estornudar es un reflejo instintivo para el bebé, un mecanismo de defensa que sirve para mantener la nariz libre de polvo y mocos. ¿Qué hacer en estos casos? Lo más adecuado es consultarlo con el pediatra para saber si el niño respira adecuadamente. Normalmente, el acto reflejo de estornudar desaparece con el tiempo. 

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Pequeños puntitos rojos en su rostro
Se trata del acné del bebé, un trastorno que aparece en la piel de algunos recién nacidos y que suele centrarse en la zona de la frente, las mejillas y la barbilla. ¿Por qué sucede? Probablemente, la alteración viene provocada por las hormonas que, durante el embarazo, se transmiten de madre a hijo. En principio, no debes hacer nada, ya que el acné desaparecerá con el tiempo. Sin embargo, si no se va o es más rojo de lo habitual, lo adecuado es acudir al pediatra.

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Culito irritado
El trastorno más frecuente en los recién nacidos es la dermatitis del pañal. Se trata de un enrojecimiento de la zona del culito del bebé, incluyendo los genitales, debida al contacto prolongado de la piel con las heces y la orina. La irritación se acentúa si el ambiente es cálido y húmedo. ¿Qué hacer? Lo ideal es cambiar el pañal al bebé con frecuencia y protegerle la zona, siguiendo una correcta higiene. Asimismo, resulta muy útil utilizar una crema específica, que proteja y cuide la zona. Si el bebé presenta hinchazón en la zona de los genitales, debes acudir de inmediato al pediatra.  

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Hipo después de comer
Es algo habitual en los bebés y suele aparecer inmediatamente después de comer. Esto ocurre porque el diafragma, el músculo que separa el tórax del abdomen y que regula la respiración, se contrae bruscamente. Probablemente, sucede como consecuencia de la excesiva cantidad de aire introducido en el organismo durante la comida. ¿Qué hacer? En cuestión de minutos, el hipo cesará. Sin embargo, si continúa, puedes pasar el bebé al pecho o intentar darle una cucharadita de agua. 

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