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Uno de los mejores momentos para realizar un masaje al bebé es después del baño, aunque también se puede hacer al vestirlo, al ponerle el pijama, al cambiarle el pañal o durante las tomas.
• Es muy recomendable utilizar un aceite específico para niños, que permite ablandar la piel del niño y al mismo tiempo ser "más fluidas" en el masaje.
• Se empieza por los deditos del pequeño: del pulgar al meñique y del meñique hacia el pulgar, lo importante es que se empiece por la punta de los dedos y se vaya ascendiendo poco a poco: primera falange, segunda falange... hasta llegar al dorso de la mano.
Lo importante es que con el masaje se hagan movimientos de apertura, porque el niño tiende a mantener las manos cerradas.
• Cuando se haya favorecido la extensión de los dedos y la apertura de la mano, se prosigue lentamente hacia el antebrazo, el brazo, el cuello... Esto debe hacerse para los dos brazos y después para los pies.
Por lo que se refiere a los pies, se parte de los dedos, dejando para lo último la planta del pie. Después, se pasa a las piernas.
• El masaje siempre debe realizarse del exterior hacia el interior, de la periferia hacia el corazón, con el fin de favorecer la circulación sanguínea.
Después del baño, es bueno dejar al niño durante algunos minutos de movilidad espontánea, durante los cuales el niño, boca arriba, se mueve libremente.
Si se deja a un niño pequeño siempre en las mismas posiciones, éste adquirirá, con el tiempo, hábitos posturales demasiado rígidos.
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