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¿Qué es la
inteligencia emocional
? Ser inteligentes emocionalmente nos permite expresar de forma adecuada la
felicidad
, la tristeza o la rabia; vivir en armonía con los demás; tener confianza en uno mismo; estar preparado para afrontar los fracasos o saber aceptar una crítica, transformándola en algo constructivo. Quien ha desarrollado este tipo de inteligencia sabe percibir sus capacidades, motivarse y afrontar las frustraciones de la vida. Además, posee una gran empatía, es decir, sabe captar las emociones de los demás.
Los padres pueden favorecer el aprendizaje emocional de sus hijos de dos formas: a través de la
educación
y predicando con el ejemplo.
¿Cómo se educan los sentimientos? Es posible enseñar a los pequeños a distinguir y a expresar sus sentimientos. Cuando un niño rompe a llorar, en lugar de imponerle que se calle, ignorarle o, por el contrario, contentarle, se puede establecer una comunicación con él para que entienda que su tristeza está motivada sólo por un capricho.
Los papás deben enseñar al niño a entender los matices que tienen los distintos sentimientos. Se debe enseñar la diferencia entre sentirse descontento porque no se le ha comprado un juguete y la tristeza por no querer ir a la guardería, la melancolía por el rechazo de los compañeros o el sufrimiento cuando le pasa algo malo a un ser querido.
Por una parte, mamás y papá deben ayudar al pequeño a manifestar las emociones que vive y, por otra, tienen que aprender a ser los primeros en exteriorizarlas de forma adecuada, porque un padre que adopta actitudes inapropiadas no ayudará a su hijo a reconocer sus sentimientos.
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