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Aunque el problema pueda parecer importante, en general, no lo es. La mayoría de los pediatras coinciden en lo mismo: no existe motivo para preocuparse, si el desarrollo psicofísico del pequeño es normal y no presenta ningún otro problema que justifique este retraso en el lenguaje, como por ejemplo, un déficit auditivo.
El bebé desarrolla su capacidad para comunicarse con los demás entre los cuatro y los seis meses, cuando el bebé empieza a balbucear sus primeras sílabas.
El niño empieza a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos.
Hay que tener en cuenta que no todos los niños siguen las mismas etapas de desarrollo: cada uno tiene sus propios tiempos y ritmos, que dependen, en parte, de factores hereditarios y ambientales.
La poca estimulación, algún tipo de trauma o bloqueo o un déficit auditivo son las principales causas de este retraso en el aprendizaje del habla del niño.
Si lo que le falta al niño es estimulación, puede ser de gran ayuda hablarle, leerle cuentos y animarle a desinhibirse y expresarse libremente.
Si el origen del retraso en el habla es otro, como un déficit auditivo, los celos entre hermanos o un bloqueo psicológico, será mejor consultar con un especialista.
El niño no aprende a hablar: las causas El niño no sabe hablar: cómo ayudarle Las primeras palabras Especial lenguaje del niño
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