Mi bebé y yo

Portear al bebé con el fular: los beneficios

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Portear al pequeño con el fular es una situación que recrea una condición parecida a la que el bebé vivía en el vientre materno, y que regala oportunidades y libertad a ambos padres.

 Tras nueve meses pasados en el vientre materno, sólo existe un lugar donde el recién nacido se sienta seguro: los brazos de la madre. No es difícil imaginar lo placentero que puede resultarle ser “porteado” por mamá y papá en contacto con su piel, con una riñonera o con un fular. Es una costumbre todavía muy difundida en muchas poblaciones, pero nosotros no solemos hacerlo. Para que se conozca más, algunas asociaciones organizan cursos específicos, porque portear al bebé comporta grandes beneficios para él y para los padres.

Ventajas para el bebé

El fular permite recrear un ambiente parecido al vientre materno, donde el bebé se siente protegido y tranquilo. Es una condición aún más importante para los niños nacidos prematuros o por cesárea, donde el bebé y su mamá se separan de forma repentina sin que tengan la posibilidad de prepararse para esta separación y vivirla de forma consciente. Ofrecer al pequeño, nada más nacer, un ambiente lo más parecido posible al del útero y satisfacer su necesidad de contacto, son factores fundamentales para un crecimiento sano, tanto desde el punto de vista psicológico y emocional como desde el punto de vista fisiológico.

- El bebé vive en una constante tranquilidad: en contacto con el cuerpo de mamá y papá, encuentra las condiciones perfectas para su bienestar emocional: cercanía, calor, cariño y alimentación. El soporte (fular, tela, riñonera) le permite seguir siendo mecido gracias al movimiento de quien lo lleva.

- El pequeño se integra más fácilmente en la rutina familiar: de hecho, vive “a la altura” de los padres, tiene la posibilidad de observar el mundo y recibir estímulos compartiendo esta experiencia con el adulto.

- Su sentido del equilibrio es estimulado continuamente, porque el niño debe balancearse y seguir los movimientos de quien lo lleva. De hecho, tiende a empujar las piernecitas y levantar el cuello intentando adaptarse al cuerpo del adulto, para después posicionarse cómodamente.

- Cuando el bebé no está tumbado, sino que está sentado con las piernecitas abiertas, el fular favorece la posición correcta de las caderas y el desarrollo del acetábulo, es decir, el hueco de la pelvis donde se encuentra la cabeza del fémur.

-  Según un estudio, el llanto del recién nacido definido “normal” en las sociedades industrializadas (el que se presenta por la noche, aumenta en las primeras semanas de vida y disminuye a partir de los cuatro meses) podría reducirse si los padres estuvieran más en contacto con los bebés, y no sólo en el momento de la comida y cuando lloran.

- A medida que el bebé crece, esta costumbre representa una posibilidad más para estar juntos de forma especial y relajada.

Las ventajas para la madre

Ese contacto tan agradable e importante para el bebé, también regala sensaciones positivas a la mamá. Es más:

- La cercanía continuada facilita una comprensión profunda que permite a la mamá que intuya las necesidades del hijo, interpretando sus señales corporales y las expresiones de su cara. El resultado es que los bebés que pueden estar piel con piel con su mamá lloran menos. Esto también permite un aumento de la autoestima materna, haciendo que la mamá se sienta “capaz” y, por tanto, más serena y segura de sí misma.

- No faltan las ventajas prácticas: un padre que lleva a su bebé encima se siente más libre, porque goza de una total libertad de movimientos.

- El fular es un buen soporte para dar el pecho cómoda y discretamente cuando se está fuera de casa, o para alimentar a bebés que sufren de regurgitaciones y que tienen que estar en posición vertical.

Papás participativos y protagonistas

Los papás de hoy en día tienen una gran responsabilidad. En la sociedad moderna, en la que la familia es mononuclear y las mamás ya no tienen el mismo apoyo por parte de madres, abuelas y tías, el soporte de la pareja se ha vuelto indispensable.

- El uso del fular permite al papá que experimente sus capacidades, constatando que el bebé está sereno, se duerme y se tranquiliza también con él.

- Portear al bebé se convierte en una forma para crear una conexión precoz entre padre e hijo, al contrario de lo que suele ocurrir: normalmente, los papás empiezan a interactuar más con sus hijos sólo en un segundo momento, cuando empiezan a caminar y a hablar.

No es un capricho

Hoy en día, la imagen de un padre o una madre que portea a su bebé siempre encima puede suscitar estupor o comentarios raros. Es probable que alguien le pregunte a la madre si no tiene miedo de viciar al niño teniéndole siempre en sus brazos y que le aconsejen que le acostumbre a quedarse en su cuna. Sin embargo, los expertos de pediatría siempre tranquilizan a los padres: es imposible viciar a un recién nacido, porque las necesidades que expresa son primarias, y la cercanía y el contacto son una de estas exigencias. Los padres que satisfacen esta necesidad de contacto en el momento adecuado, ayudan a su bebé a interiorizar más fácilmente su presencia. Esto hace que el niño se sienta más seguro de sí mismo, esté más abierto a las relaciones con los demás y preparado a interaccionar con el mundo.

Tres modelos de fulares

El fular de tela, que se puede comprar en las tiendas de productos para la infancia o en Internet, puede ser de tres tipos:

- La bandolera de anillos: es una tela de unos dos metros cosida en las extremidades, que se regula con un anillo de metal. Está indicada desde el nacimiento. A medida que el bebé va creciendo, se puede usar para llevarlo en las caderas hasta los 2 o 3 años.

- El fular largo: es una tira de tejido resistente, con una largura más de cuatro metros, que permite llevar al bebé desde los primeros días de vida hasta los 3 años (primero, delante, después, en la espalda y, finalmente, en un costado). Este fular, normalmente, se adapta a todos los padres y a todos los niños.

- El fular elástico: es una tira larga de tela que resulta particularmente suave y elástica. Es ideal para el contacto piel con piel con los más pequeños, y es la más sencillo de usar para portear al bebe en posición horizontal o vertical. Es mejor usarlo sólo en el primer año, hasta los 6-7 meses: cuando el niño supera los 7 kg, este tejido podría dejar de sostenerle de forma adecuada.

Un curso para aprender a llevar el fular

En Occidente, el uso del fular se ha perdido con el tiempo. Para volver a usarlo, puede ser útil hablar con personas expertas. Sobre todo si usas el modelo de fular largo, o si prefieres portear a tu pequeño en la espalda, es oportuno frecuentar un curso para aprender técnicas y posiciones. Es importante que la postura de la mamá y del bebé sea la correcta y que el bebé sea trasportado de forma adecuada.

 

Para más información

Si quieres más información sobre el arte de portear a los bebés o quieres participar en un curso, puedes contactar con:

Llévame cerca – Escuela de portabebés  http://www.llevame-cerca.es

Tela de abrazos  http://www.teladeabrazos.com/blog/programa-primeros-pasos-en-el-porteo/

Luznatal  http://www.luznatal.com/yoga-posnatal/yoga-posnatal-yogaydanzaporteando

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