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Primeras vacaciones del bebé: dónde ir

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Es muy importante elegir bien el destino de las primeras vacaciones del bebé y, sobre todo, tener en cuenta la edad y las necesidades del pequeño.

Por lo que se refiere al lugar ideal, el mejor consejo es pasar un tiempo en el mar y otro en la montaña, si se puede. Cada ambiente tiene características distintas, que pueden beneficiar de manera diferente a la salud psicofísica del niño.

Vacaciones en el mar

Sol, olas, playa, juego... a esto se añade el clima marino, que está indicado para todos los niños, especialmente para los que padecen alergias. El aire que se respira cerca del mar tiene un alto nivel de humedad y no contiene ni pólen ni polvo, perjudiciales para quienes sufren trastornos en las vías respiratorias.

Exponerse al sol, además, es beneficioso para el crecimiento del niño, porque sus rayos permiten al organismo producir vitamina D, que ayuda a fijar el calcio en los huesos.

Hasta los dos meses, de todos modos, los recién nacidos no deben ser expuestos directamente al sol. Para el resto de niños, se aconseja una exposición gradual (los primeros días el niño debe llevar una camiseta fina de algodón), pero nunca sin un producto solar de alta protección.

También es necesaria la utilización de un gorrito o, en el caso de que al niño no le guste, humedecerle muy a menudo la cabeza. En la playa, hay que quitarle el pañal y ponerle unas braguitas (más prácticas y menos molestas). Procura que beba mucha agua y se mantenga hidratado.

Los meses de julio y agosto no están contraindicados para llevar al pequeño al mar, siempre que el lugar elegido sea muy verde y haya sombra (por ejemplo, un pinar). Además, hay que llevar a la playa entre las 8.00 y las 10.30 horas de la mañana, o bien después de las cuatro de la tarde. Estos  horarios le permiten, además, tomar las principales comidas en casa y hacer la siesta con total tranquilidad.

Vacaciones en la montaña

Al igual que los adultos, los niños pueden ser llevados a cotas de 2500 metros de altitud sin demasiados problemas. Más allá de esta altitud, quien no está acostumbrado puede sufrir trastornos en la visi​ón y en el sueño, cansarse fácilmente y marearse. A los 1500 metros de altitud la montaña resulta muy beneficiosa incluso para los niños alérgicos al polen, gracias al aire puro que se respira.

La vegetación, normalmente rica, la presencia de agua, y la temperatura apacible y no sujeta a grandes cambios hacen de las colinas y de los lugares en los que hay lagos un destino aconsejado para todos.

En la montaña también hay que tene​r cuidado con el sol. Hay que protegerse la piel, usar gorros y beber mucha agua para no deshidratarse, sobre todo en verano. Las picaduras de insectos también pueden ser un engorro, por lo que hay que prevenirlas y tratarlas con repelentes y bálsamos.

Vacaciones en el extranjero

Si en el programa está irnos al extranjero, es necesario informarse con anticipación sobre los documentos necesarios y sobre las vacunas posiblemente requeridas.

 

Para saber más:

Viajar con el bebé: las primeras vacaciones

Primeras vacaciones: elegir alojamiento

Primeras vacaciones: la maleta

Primeras vacaciones: la cuna de viaje

Primeras vacaciones: el servicio canguro

Primeras vacaciones: el transporte

Primeras vacaciones: la alimentación

Primeras vacaciones: problemas y soluciones

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