Mi bebé y yo

Qué nos dice el llanto del recién nacido

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El llanto es la única forma que tiene el bebé de comunicarse, de expresar una necesidad. Con paciencia, podremos aprender a interpretarlo. Te damos las claves para hacerlo.

¿Cómo reconocer los distintos tipos de llanto?

En lugar de diferentes tipos de llanto, debemos hablar de niveles de intensidad, de tonos y matices, que la mamá puede aprender a decodificar. La mayoría de las veces, se trata de hambre. La característica de este tipo de llanto es que, si es ignorado, se vuelve imperioso, incontenible.

¿Y si nos equivocamos de respuesta?

Tengamos en cuenta que la comprensión de las lágrimas del pequeño se da de manera gradual, a medida que se profundiza en el conocimiento del bebé. Por lo general, hacia el final del primer mes de vida, la madre comienza a manejarse bien en la decodificación de este idioma. Sin embargo, lo importante es que el llanto sea tenido en cuenta y que haya un intento de interpretación. Si, por ejemplo, la madre ofrece el pecho a su hijo, pero lo que pide el bebé es otra cosa, no pasa nada, un poco de ensayo y error al principio es normal. Poco a poco, se va a establecer una especie de círculo virtuoso: el llanto del bebé, la respuesta materna, la gratificación del niño y la gratificación de la mamá por haber entendido la causa del llanto.

En el pasado, se decía "el llanto fortalece los pulmones". ¿Hay algo de verdad en esto?

En realidad, los pulmones ya trabajan lo suficiente con la respiración. Si el bebé llora, significa que tiene un motivo para llorar. Es cierto que los recién nacidos lloran porque aún no se han adaptado a la vida fuera del útero o porque algún aspecto de su desarrollo neurofisiológico los pone en tensión. Pasado este período de ajuste, lloran mucho menos porque la madre ha aprendido a dar respuesta a sus necesidades.

¿Un llanto agudo es siempre un signo de un malestar fuerte?

Puede suceder que el llanto del pequeño ponga en alerta a los padres y les haga pensar en algo grave, como un dolor físico agudo. De hecho, el lenguaje del recién nacido es un poco rudimentario y no conoce aún los tonos medios. Esto no necesariamente significa que cuando el bebé proteste estemos delante de una situación catastrófica. Muchos bebés lloran porque no les gusta que los cambien o porque no están acostumbrados al baño; esto es debido a lo vulnerables que se sienten al venir de un entorno en el que no tenían prácticamente nada en contacto con la piel. Una manera de evitar que se pongan nerviosos es tenderles una toalla húmeda en la barriguita. Un buen consejo es tratar de pensar en las posibles causas del llanto, valorándolas cada vez en función de la situación.

¿Qué caracteriza el llanto de los cólicos?

Los expertos hablan de "la ley de los tres": el llanto dura al menos tres horas, tres días a la semana y durante tres meses. Se trata de un quejido inconsolable que suele manifestarse siempre durante el mismo momento del día o de la noche. Otra característica es el hecho de que se manifiesta “a ondas”, combinado con espasmos intestinales; también puede suceder que el bebé dormite entre cada episodio de llanto.

¿Lo estoy malcriando si lo cojo en brazos cuando llora?

Para un recién nacido, sentirse protegido y mimado es clave. De 0 a 3 meses, esta necesidad coincide con la adquisición de una conciencia de sí mismo, que significa entender “yo existo”. En el vientre de la madre, por el contrario, el niño ha tenido la oportunidad de conocer y disfrutar durante nueve meses de un contacto con el mundo extremadamente protector y restringido. Por tanto, es cierto que hay niños con una necesidad particularmente fuerte de contacto táctil y auditivo con el mundo que descubren. En cualquier caso, se debe tener en cuenta que el llanto del bebé no expresa nunca un capricho, sino una necesidad. También es cierto que,de vez en cuando, se puede tratar de satisfacerlo sin necesidad de cogerlo en brazos. El bebé puede tranquilizarse, simplemente, con que le tomemos las manos y se las recojamos junto a las nuestras en el vientre, pues la sensación de protección o de “cierre” le aporta todavía mucha seguridad. ¿No es suficiente? Mientras estamos así, podemos mecerlo suavemente y acompañar el gesto con una dulce melodía.

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