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¿El chupete interfiere en la lactancia?

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Algunas mamás lo usan, mientras que otras lo evitan por miedo a que interfiera con la alimentación y la producción de leche. ¿Cuál es la verdad sobre los chupetes? Aquí tenéis algunas informaciones útiles.

¿Qué dicen los estudios?

Recientemente, se han llevado a cabo muchas investigaciones para comprobar las posibles consecuencias del uso del chupete y, en efecto, los resultados han demostrado que existe una relación entre éste y la interrupción precoz de la lactancia.

Según una investigación brasileña, los bebés que usan el chupete durante muchas horas al día tienen cuatro veces más posibilidades de iniciar la etapa del destete en los primeros seis meses de vida. Resultados parecidos se encuentran en investigaciones suecas y estadounidenses, que afirman que el uso del chupete se asocia a tomas de leche menos frecuentes y más breves, y a una menor duración del período de lactancia.

¿Un posible obstáculo?

El chupete, por tanto, puede resultar un posible obstáculo para la lactancia, que se basa en un mecanismo de demanda y de oferta: cuanto más succiona el bebé, más leche producen los pechos. Por tanto, es evidente que, si se ofrece el chupete en lugar del pecho (para alargar los tiempos de espera entre una toma y otra o para disminuir la duración de la toma), el bebé corre el riesgo de no recibir una cantidad de leche adecuada cuya producción, además, disminuye a causa de una menor estimulación. Un niño de pocas semanas puede pedir el pecho a menudo, por hambre, por sed o por necesidad de mimos. Incluso estas pequeñas tomas estimulan el pecho y mantienen activa la producción de leche, además de contribuir a asegurar una alimentación adecuada durante el día. Si al bebé se le da el chupete, el número de las tomas y su duración puede reducirse.

¿Previene la SMSL?

El chupete ha sido considerado, por algunos expertos, uno de los métodos para prevenir el riesgo de SMSL, es decir, el síndrome de muerte súbita del lactante, pero en realidad es la succión nocturna lo que reduce este riesgo. Si la mamá está cerca del bebé y sigue sus ritmos y sus exigencias dándole el pecho cuando lo pide, la succión nocturna está asegurada, a pesar de no usar el chupete.

Riesgos de la confusión

Uno de los motivos por los que se suele desaconsejar el chupete es que se trata de una succión tan distinta de la del pecho materno que el recién nacido podría confundirse. Esta confusión podría resultar peligrosa porque un bebé que no chupa adecuadamente no estimula bastante el pecho y su producción de leche. De esta forma, corre el riesgo de no recibir suficiente alimento; además, una forma incorrecta de succionar, puede causar dolor y molestia en los pezones.

No existen chupetes que permitan “simular” la succión del pecho. En primer lugar, porque, durante la toma, el pecho se adapta a la forma de la boca del bebé, mientras que con el chupete y el biberón la boca del bebé debe adaptarse a la tetina. En segundo lugar, cuando el bebé utilizar el chupete, el motor de la succión son las encías, mientras que la lengua no se usa; cuando toma el pecho, en cambio, los movimientos de la lengua (que el bebé saca para masajear la aréola) estimulan la producción de las hormonas responsables de la lactancia. El Comité de Lactancia Materna del AEP en 2011 también se expresó sobre este tema afirmando que es mejor evitar el chupete durante los primeros seis meses de vida.

 http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/uso-chupete-y-lactancia-materna

Enlaces útiles

La liga de la leche (http://www.laligadelaleche.es)

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