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Mi bebé y yo

¡Al agua, patitos!

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El agua es una valiosa fuente de estímulos que favorece el desarrollo psicofísico del niño. Veamos cómo familiarizar al niño con este elemento y cuáles son sus progresos "acuáticos" más importantes desde el nacimiento hasta los tres años. 

Durante el embarazo, el líquido amniótico alberga y acuna al bebé durante nueve meses. No obstante, la experiencia vivida en el vientre materno no siempre se traduce en una buena relación con el agua. Los niños nacen con ciertas habilidades, como el reflejo de apnea o el reflejo natatorio, que favorecen una buena predisposición hacia el medio acuático. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos reflejos desaparecen, y muchos niños empiezan a tener miedo al agua. La relación con el agua depende, en gran parte, del tipo de aproximación y de las primeras experiencias que haya tenido el niño con este elemento. Entonces, ¿cómo podemos ayudar a los niños a familiarizarse con el agua? Una buena manera es a través de los cursos de natación para bebés o matronatación, que permiten potenciar al máximo las capacidades innatas de los más pequeños.



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De 0 a 6 meses

Al nacer, el reflejo de apnea ya está presente, si bien, esto no quiere decir que el bebé sea capaz de activarlo. A los pocos meses de vida, se puede inscribir al pequeño en un curso de natación para bebés o matronatación, en el que aprende a bloquear las vías respiratorias superiores y a moverse debajo del agua agitando las piernas y los brazos: es el conocido como reflejo natatorio. A los cuatro meses, el bebé es capaz de pasar de los brazos del instructor a los de papá o mamá, que están siempre dentro de la piscina con él, pero no es autónomo: por ejemplo, el pequeño no puede volver a la superficie por sí solo. Por lo tanto, es importante ponerse en manos de un buen monitor, experto en el tema, y estar siempre alerta dentro del agua.

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De 6 a 12 meses

En esta etapa, el bebé gatea y se mantiene sentado solito. Después, hacia los 9-12 meses, el pequeño ya se pone de pie y empieza a dar sus primeros pasos. ¿Y qué ocurre en el agua? En esta fase, con la ayuda de instructores especializados, el bebé aprende a flotar y a utilizar la propulsión, es decir, la capacidad de desplazarse hacia una determinada dirección. El movimiento de los brazos y de las piernas deja de ser un reflejo innato y se vuelve voluntario. El pequeño nada ahora como un perrito y, si se sumerge en el agua, es capaz de volver a los superficie por sí solo.

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De 1 a 2 años

El niño que ya ha experimentado con el agua y que no ha demostrado tener ningún miedo por el medio acuático, entre el primer y el segundo año de vida, empieza ya a chapotear como un pececito. Los pequeños que han seguido un curso de matronatación ahora ya son capaces de nadar, bucear y jugar con diferentes materiales pensados específicamente para ellos.

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De 2 a 3 años

Si, a esta edad, el niño todavía no ha tenido contacto con el agua, será necesario iniciar un curso desde cero. ¡Pero no hay que preocuparse! En este período, los niños aprenden muy rápido y, a diferencia de cuando eran más pequeños, ahora son capaces de comunicarse verbalmente. El aprendizaje de la natación para los niños de 2-3 años se basa en juegos estructurados y en la imitación de otros niños. ¿Y si el pequeño tiene miedo? En este caso, los monitores sabrán cómo habituarlo progresivamente al agua, prestando especial atención a los juegos en la piscina.

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Comentarios (2)

Muy bueno!! Y para disfrutar de los mejores baños a la Moda, [url="http://www.cucubebe.com"]Cucúbebé Moda Infantil de Baño[/url]
Tengo una hija de 4 meses y no sé si es pronto para meterla en el agua de la piscina, he oído que el cloro es muy fuerte para los bebés de menos de seis meses aunque estoy deseando bañarme con ella, ¿vosotros que opináis?¿hay algún estudio que lo corrobore?