Abrigar en exceso al bebé es tan poco aconsejable como abrigarlo poco. La ropa de invierno del pequeño debe ayudarle a mantener el calor corporal sin llegar a agobiarle o provocarle un calor excesivo que lo haga sudar.
Los
recién nacidos sienten algo más de frío que los adultos, ya que, cuando son muy pequeñitos,
la piel del bebé no conserva bien el calor y lo pierde tan rápidamente como lo produce. A medida que el
niño crece y adquiere más peso (a los tres meses, aproximadamente), consigue mantener el calor y consumir energía para calentarse.
Consejos para elegir la ropita del bebé
• Las prendas para los más pequeños tienen que ser, sobre todo, prácticas, además de cómodas.
• Su ropita debe ser fácil y rápida de quitar, para cambiar al niño con mayor celeridad. Esto es especialmente importante en invierno, porque así se evitan los cambios de temperatura.
• Es mejor no utilizar prendas demasiado estrechas, pues impiden al niño moverse con libertad. Se deben elegir peleles y pantaloncitos con la cintura elástica o, incluso, abiertos entre las piernas, para facilitar el cambio del pañal.
• Hay que reducir los botones y las costuras. Las camisetas y "bodies" con escote a la americana son los más cómodos, pues, al tener aberturas amplias, se pueden poner y quitar con facilidad.
• Es preferible escoger prendas de fibras naturales, ya que tienen un tacto agradable, absorben la humedad de la piel y la dejan transpirar.
Vestir al bebé en invierno. Cómo saber si está bien abrigado
Para saber si tu hijo está suficientemente abrigado, debes tener en cuenta estos tres sencillos consejos:
• Cuando tú sientes frío o calor, lo más probable es que el bebé esté experimentando la misma sensación.
• Para comprobar si tu hijo tiene calor, basta con tocarle el cuello o la frente, indicadores mucho más fiables que las manos o los pies.
• Cuando el pequeño no consigue mantener el calor corporal, da señales de inquietud, su respiración se hace más rápida y, algunas veces, también llora...