Mi bebé y yo

¿Por qué el bebé está siempre malito?

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Mocos, fiebre, dolor de oídos… Durante el primer año de guardería, los niños suelen enfermar a menudo, para desesperación de sus padres. Te mostramos algunas medidas de higiene que ayudarán a disminuir los contagios.

 "Es que va una semana sí y otra no a la guardería”, dicen, preocupadas, las mamás. Esto es lo frecuente en el preescolar o en el escolar de educación infantil. Su nivel inmunitario, siendo normal para sus edades, es bajo en comparación con el de los niños mayores y los adultos. Un nivel óptimo se adquiere hacia los cuatro años y medio o cinco, edad ideal, desde el punto de vista pediátrico, para que el niño comience la asistencia a la escuela.

• No me parece que tengamos que dramatizar porque nuestros hijos padezcan con tanta frecuencia procesos infecciosos, generalmente, de vías respiratorias altas, virales, en la mayoría de los casos, y con pocas complicaciones. En realidad, el problema se le plantea a la familia, más que por la gravedad del proceso, porque una semana en casa supone un problema organizativo importante, muchas veces, con muy pocas soluciones: los abuelos, jóvenes, también trabajan, un canguro supone un gasto inasumible, dejarlo en casa de otro familiar o de un vecino de confianza no siempre es posible... En fin, que un simple resfriado puede convertirse en un importante problema socio-familiar.

Cómo prevenir los contagios
• Los virus respiratorios se transmiten mediante la inhalación de secreciones respiratorias infectadas, pero, también, a través de las manos y de objetos inanimados.  Un niño infectado, al respirar, exhala una gran cantidad de virus, que están incluidos en las pequeñísimas gotas de saliva que expulsa. Si este niño se toca la nariz o la boca, en ellas, quedan virus vivos durante seis horas. Si toca las manos a otro niño, se los transmite, y si este último se lleva las manos a la boca, a la nariz o a los ojos, el contagio ya está en marcha. Lo mismo ocurre con los objetos, con la salvedad de que, en ellos, los virus vivos no duran más de una hora. De ahí la importancia de lavarse las manos con frecuencia, tanto los portadores como las posibles víctimas del contagio.

• El uso frecuente de lavados nasales con suero fisiológico o un producto a base de agua de mar puede ayudar a mantener una de las puertas de entrada de la infección limpia y más resistente.

 ¿Es mejor que el niño se quede en casa?
La utilidad de mantener a los niños sin acudir al colegio o a la guardería es, cuanto menos, dudosa, y, muchas veces, impracticable, ya que estos virus se transmiten desde días antes de padecer el cuadro clínico hasta días después de su curación clínica. No obstante, en pleno cuadro, el estado general del niño será el que nos indique si puede o no asistir al colegio o a la guardería.


Dr-Trapote Doctor Luis González Trapote
Presidente del Grupo de Investigación y Docencia en Pediatría Extrahospitalaria (GRINDOPE).

Especialista en alergología. Coordinador y supervisor científico de la revista Mi bebé y yo.
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