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Cómo evitar la deshidratación del niño cuando hace calor

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Cuando las temperaturas suben, el pequeño suda y pierde más líquidos de lo habitual. ¿El peligro? La deshidratación, que hay que evitar a toda costa. Cómo protegerle de este peligro.

En verano, los pediatras y los nutricionistas insisten en la necesidad de beber mucho. El reflejo de la sed, que se desencadena cuando el sol calienta con ganas y el cuerpo suda, es una señal que nunca hay que pasar por alto. Incluso las pérdidas leves de líquido pueden provocar graves trastornos. De hecho, sería bueno anticiparse a la aparición del estímulo de la sed, que indica que ya se ha producido una relación desequilibrada entre el agua y las sales minerales de nuestro organismo.

- Para los niños pequeños, que todavía no tienen completamente desarrollado el mecanismo de regulación de la temperatura corporal y el de la sed, son especialmente peligrosos los días secos y ventosos, en los que la sensación de sudoración es reducida. Asimismo, los días cálidos y muy húmedos, aunque no haya mucho sol, también son peligrosos.

- El bochorno obstaculiza la producción de sudor normal y crea las condiciones que favorecen los golpes de calor. Durante los viajes en coche, sobre todo si el vehículo no dispone de aire acondicionado, hay que tener muy presentes las dificultades de los niños.

- La regla es simple: dar de beber al pequeño con frecuencia y satisfacerle cada vez que pida agua, aunque esté sudado y acalorado.

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