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Screening neonatal: los exámenes del recién nacido

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Puntuación de Apgar, medición de peso y estatura, prueba del talón… Te explicamos todos los exámenes que tu bebé tendrá que hacerse en cuanto nazca: de qué se trata y para qué sirven.

Para comprobar su estado de salud, el bebé, al nacer, es sometido a una serie de exámenes. Veamos en qué consisten.

Un minuto después de nacer: el test de Apgar

Enseguida después de cortar el cordón umbilical, el recién nacido recibe sus primeras “notas” a través de la puntuación de Apgar: es un test que toma su nombre de la matrona-anestesista estadounidense que lo ideó a principio de los años cincuenta. Es un examen que no se basa en análisis o pruebas, sino sólo en la evaluación del estado de bienestar del bebé. Se puntúan los cinco parámetros vitales: actividad respiratoria, frecuencia de latidos cardiacos, tono muscular, color, reflejos. El total de puntos puede llegar hasta un máximo de 10 para indicar un bebé en perfectas condiciones, pero se consideran aceptables valores superiores al 7.

El test se hace un minuto después de nacer y, de nuevo, cinco minutos después. En algunos casos, también tras 10 minutos y, después, cada 5 minutos si la adaptación a la vida extrauterina tarda un poco más en llegar.

Antes de salir de la sala de parto: dos medidas de prevención

Además del control clínico del estado general del recién nacido, en la sala de parto también de registran algunos parámetros que, después, se actualizarán en los siguientes controles pediátricos y que son muy importantes para tener bajo control el desarrollo del pequeño: el peso (la media es de 3,2 kg para las niñas y 3,3 para los niños); la estatura (de media, 49 cm para las niñas y 50 para los niños); la circunferencia cefálica (alrededor de 35 cm para ambos sexos).

Antes de salir de la sala de parto, o siempre en las primeras dos horas de vida, hay que tomar dos medidas de prevención para el bebé. La primera es la administración de vitamina K (profilaxis para la enfermedad hemorrágica neonatal) con una pequeña inyección en el muslo o en forma de gotitas por vía oral; la segunda es la instilación, en los ojos, de un colirio antibiótico como profilaxis para la infección del gonococo y la conjuntivitis bacteriana.

Los exámenes del screening

Normalmente, se hacen entre las 48 y las 72 horas de vida. Se trata de exámenes que sirven para identificar lo antes posible algunas patologías que son difíciles de diagnosticar de otra forma (los bebés afectados están sanos en apariencia) y que hay que tratar de forma inmediata. Es importante subrayar que se trata de pruebas de primer nivel, cuyo resultados no representan un diagnóstico definitivo, sino sólo un índice de riesgo. Un resultado positivo de la prueba , entonces, no debe necesariamente preocuparnos, pero hay que considerarlo una señal de alarma que debe ser estudiada.

1. Prueba del talón

Screening metabólico o técnica de Guthrie: sirve para detectar la posible presencia de enfermedades bastante graves: el hipotiroidismo congénito, la fenilcetonuria y la fibrosis quística. El examen consiste en la extracción de algunas gotas de sangre del talón del bebé. Normalmente, se hace mientras el niño toma el pecho, para que se dé menos cuenta de la sensación dolorosa. La sangre extraída se pone en una cartulina absorbente y se envía al laboratorio.

El resultado suele llegar en 15 días. Normalmente, sólo si es positivo, se comunica a la mamá, a menos que no haya habido algún problema técnico durante la prueba: en este caso, habrá que repetirla. Otro motivo para no preocuparse: hay muchos casos de “falsos positivos”. Ocurre bastante a menudo que la duda creada por el primer examen desaparezca totalmente con un examen más específico.

2. Examen de ojos y oídos

Otras pruebas son las del reflejo rojo y del oído. En ambos casos, no se trata de pruebas invasivas y el resultado es inmediato. En la primera, se controla, con un aparato especial, el reflejo rojo en el fondo del ojo para comprobar que el ojo esté bien formado. En el segundo, se introduce un pequeño sensor en el conducto auditivo exterior para comprobar las emisiones otoacústicas, señal de que el oído está bien estructurado y tiene una buena conducción del sonido.

3- Para evitar problemas en las caderas

La maniobra de Ortolani es un movimiento que el pediatra hace con las piernas del bebé para comprobar que la cabeza del fémur esté bien colocada en su sitio, el acetábulo. Esta maniobra sirve para diagnosticar precozmente una posible malformación, la displasia congénita de las caderas. Si existe la duda de una anomalía o factores de riesgo (familiares con la misma patología), normalmente es oportuno hacer una ecografía en los primeros 15 días de vida para establecer la situación.

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