Mi bebé y yo

10 respuestas sobre fármacos

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Tener mucha precaución y leer el prospecto son las reglas básicas para administrar medicamentos de forma adecuada, especialmente a los más pequeños. Veamos las respuestas a las dudas más habituales.

Antibióticos, antipiréticos, supositorios, pastillas... Las dudas sobre medicamentos son un habitual en las mamás, a la hora de medicar a sus pequeños. Os damos las respuestas de las preguntas más comunes.

1. Para tratar los trastornos más leves, ¿es lícito recurrir a la "automedicación"?
Hay que consultar con el pediatra, aunque sea por teléfono. Con los fármacos destinados a los niños, se debe evitar la automedicación. Es fundamental leer el prospecto y comprobar la concentración del fármaco. ​Algunos medicamentos están presentes en el mercado con distintas concentraciones: en general, una está destinada a los niños muy pequeños, y la otra, a los más mayorcitos. El peligro está en administrar al niño una cantidad excesiva de fármaco e incurrir en posibles efectos secundarios, como trastornos gastrointestinales, temblores y, en los casos más serios, convulsiones.

2. Antipiréticos: ¿en qué casos resultan necesarios y cómo se administran?
La fiebre es un mecanismo de defensa que ayuda al sistema inmunitario a combatir las infecciones. Si la subida de la temperatura es moderada, no es necesario intervenir de forma inmediata. La indicación es administrar el antipirético cuando la temperatura alcanza o supera los 38,5 ºC. En caso de medición rectal, se calcula medio grado menos. Los principios activos que están indicados para los niños son el paracetamol y el ibuprofeno. Éstos tienen que administrarse prestando mucha atención a los horarios y a las dosis, que se deben calcular en función del peso y de la edad del pequeño.

3. Cuando el niño tiene fiebre alta, se tiende a pensar que el antibiótico es el remedio más indicado. ¿Esto es verdad?
Los antibióticos son fármacos que pueden curar las infecciones bacterianas, provocando la muerte de las bacterias y/o impidiendo su proliferación. En cambio, no son eficaces para combatir las infecciones de origen vírico: el sistema inmunitario puede eliminar el virus de forma autónoma, por lo que el hecho de administrar un tratamiento antibiótico al niño significaría exponerle a los efectos secundarios de un fármaco que, en esta situación, no sirve de nada.

4. ¿Qué hay que hacer si el niño vomita el antibiótico? ¿Se le debe administrar la dosis entera de nuevo?
Si el niño vomita antes de que haya pasado media hora desde la administración del antibiótico, se le debe dar la dosis completa otra vez. En cambio, si el episodio se produce en un espacio de tiempo mayor, no se debe repetir la administración, y el pequeño puede tomar el antibiótico a la hora establecida para la siguiente dosis.
 
5. ¿Cómo hay que comportarse si el niño sufre bronquitis?
En la mayoría de los casos, la bronquitis se debe a un virus, por lo que se sugiere esperar dos o tres días, para ver si la situación tiende a mejorar de forma espontánea.
Si los síntomas persisten o se agravan, hay que contactar con el pediatra, porque podría haberse producido una sobre infección bacteriana, es decir, la bronquitis de origen vírico se “complica” por el ataque de una bacteria, episodio que requiere un tratamiento antibiótico.

6. ¿Cómo administrar el tratamiento antibiótico?
Es fundamental seguir las indicaciones del pediatra al pie de la letra, por lo que respecta a las dosis, los horarios y la duración completa del tratamiento, aunque se observe una remisión de los síntomas. Para una acción eficaz, el antibiótico debe estar presente en la sangre en una cierta concentración y durante un período de tiempo determinado.

7. Si el pequeño sufre un trastorno para el que el pediatra había prescrito previamente un determinado tratamiento, ¿se le puede administrar directamente el mismo tratamiento?
No, siempre es mejor volver a consultar con el pediatra: aunque los síntomas sean los mismos, la infección podría tener una causa distinta y requerir, por lo tanto, un tratamiento diferente.

8. Gotas, jarabe o supositorios: ¿cuál es la formulación más indicada?
Para el niño que tiene menos de un año de edad, las gotas representan una solución válida. Después, dado que el número de gotas se calcula en función del peso, se puede dar preferencia al jarabe. Si entre los síntomas del cuadro gripal se presenta el vómito, se puede recurrir a los supositorios.

9. En caso de tos, ¿cómo hay que actuar?
Para aliviar el malestar, se sugiere que el pequeño beba más líquidos. Asimismo, es bueno efectuarle lavados nasales y humidificar el ambiente en el que el niño duerme. Para mantener libres las vías respiratorias y atenuar la inflamación, se puede usar un aerosol con solución fisiológica, que humidifica las vías respiratorias.

10. Si la fiebre desaparece y el pequeño se encuentra bien, ¿se debe interrumpir el tratamiento antibiótico?
Es fundamental seguirlo durante el tiempo indicado, puesto que, aunque la fiebre desaparezca, las bacterias pueden estar presentes en el organismo. Es preciso dejar al antibiótico el tiempo necesario para eliminarlas a todas, para evitar las posibles recidivas (nuevas infecciones).

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