El síndrome de Turner, el triple X o el síndrome de Klinefelter son anomalías de los cromosomas sexuales. Te explicamos en qué consisten estos trastornos y a qué se deben.
De los 23 pares de
cromosomas que aporta el óvulo y el espermatozoide, uno es el que se conoce como cromosoma sexual. Este
cromosoma es el que lleva la carga
genética del
sexo del bebé. Los cromosomas sexuales son X e Y. Las mujeres tienen dos cromosomas X y los hombres un cromosoma X y un cromosoma Y. Cualquier allteración en el
cromosoma sexual desemboca en trastornos en el desarrollo sexual, infertilidad o anomalías en el crecimiento.
El síndrome de Turner, por ejemplo, es una anomalía de los cromosomas sexuales que afecta a aproximadamente a una de cada 2.500 niñas. Las
niñas con síndrome de Turner tienen un solo
cromosoma X en lugar de dos, que es lo normal. Por lo general, son estériles, de baja estatura y no experimentan los cambios normales de la pubertad.
Otro de los trastornos es el conocido como triple X. Aproximadamente una de cada 1.000 a 2.000
mujeres tiene un cromosoma X de más. Estas niñas, que suelen ser altas, tienen una pubertad normal y son estériles.
El síndrome de Klinefelter es una anomalía de los
cromosomas sexuales que afecta a aproximadamente uno de cada 600 a 800 niños. Los varones con síndrome de Klinefelter tienen dos, o a veces más, cromosomas X junto con su cromosoma Y. Los niños afectados suelen ser altos, tienen problemas con el control de los impulsos y son estériles.