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Puede ser muy recomendable establecer una rutina de “buenas noches”: bañarse, ponerse el pijama, el cuento de buenas noches, etc. Además, el baño antes de ir a dormir ayudará al pequeño a relajarse.
El hecho de asociar costumbres agradables con el momento del sueño da confianza al pequeño y facilita un sueño tranquilo, sin miedos ni dudas.
La luz tenue, el silencio, música relajante, una actitud tranquila y calmada, hablar bajito… son algunos de los ingredientes que pueden ayudar al pequeño a prepararse para el sueño.
• Ambiente de sueño tranquilo. La calma durante las horas previas y durante el sueño es fundamental para favorecer el dormir del pequeño. Las discusiones y las tensiones familiares deben evitarse en el momento en que el niño se va a dormir.
• Prohibidos los ruidos. Además de obstaculizar el sueño, los ruidos excitan al pequeño y le incitan a levantarse para participar en las actividades del resto de la familia. Hay que bajar el volumen de la música, la tele y el tono de la voz, y evitar también las tareas domésticas demasiado ruidosas.
• Temperatura y humedad. La calidad del aire que respira el niño debe ser óptima y la temperatura debe situarse entre 18 y 20 ºC; nunca por encima de 22 ºC. El nivel de humedad debe estar en torno al 60%.
• Sí a la lucecita de compañía. Tiene que ser tenue y especialmente estudiada para los más pequeños; no afecta al sueño y le ayuda a vencer el miedo a la oscuridad.
• Pijama cómodo. Los que tienen forma de pelele, cubriendo incluso los pies, son ideales. En cuanto a los tejidos, es mejor optar por el algodón o la felpa, para mantenerle caliente sin hacerle sudar.
• Materiales agradables. Una almohada baja y de material hipoalergénico es la más indicada. Para taparle, es suficiente con una sábana y una colcha de lana o un edredón (el peso variará en función de la estación). El colchón debe ser bastante rígido y estar hecho de fibras naturales, como algodón o crines, o bien espuma. 
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