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1. Relajarle con un baño
El momento del baño del bebé es especial y agradable para el pequeño y para la mamá. El baño permite al pequeño vivir nuevas experiencias sensoriales y el agua caliente, junto con el agradable aroma de los productos de baño pensados para la higiene infantil, le ayudan a relajarse.
2. Hacerle unos masajes
El momento ideal para realizar masajes al bebé es después del baño. El masaje infantil es un lenguaje que tienes a disposición para transmitir afecto y ternura a tu pequeño. El bebé, con el masaje, experimenta una sensación de bienestar física y emocional.
3. Ponerle el pijama
Tras el masaje y las cremitas, el momento de poner el pijama al bebé le ayuda a estar más cómodo y, por lo tanto, se siente más libre y relajado. En invierno, el pijama debe abrigarle, pero sin que sea de forma excesiva, ya que no es bueno que el niño pase calor por la noche.
4. Darle de comer
Si das el pecho a tu bebé, debes saber que durante la noche, el nivel de prolactina, la hormona responsable de la producción de leche, es más alto. La prolactina en cuestión favorece la relajación del bebé, que puede que se duerme durante la toma. Si el bebé es más mayorcito y ha empezado a tomar papillas y purés, también experimentará una mayor relajación una vez haya cenado.
5. Crear una atmósfera adecuada en su habitación
La habitación del bebé debe presentar las condiciones necesarias que inviten al descanso: un ambiente tranquilo, una temperatura adecuada, una luz tenue de fondo y la oscuridad necesaria para favorecer el sueño.
6. Cantarle dulces canciones de cuna
Las nanas, cantadas de forma lenta, casi susurrando, son beneficiosas para el bebé: le ayudan a sincronizar la respiración, ralentizan su ritmo cardíaco y disminuyen su tensión muscular. Son uno de los mejores métodos para ayudar al bebé a dormirse.