Establecer una rutina del sueño que, noche tras noche, repita los mismos preparativos del sueño, facilitarán que el bebé se duerma tranquilo y sin problemas.
Para favorecer el sueño del bebé y reducir los despertares nocturnos no sólo se necesita calma y silencio. Las rutinas para preparar el sueño ayudarán a crear el ambiente adecuado para que el bebé esté tranquilo a la hora de dormir.
La repetición de las rutinas que se realizan todas las noches dan confianza al niño y, día tras día, aprende que no hay nada que temer cuando se va a dormir y que por la mañana se volverá a encontrar con todo su mundo.
Y es que, para los más pequeños, dormir significa separarse de su mamá y alejarse de los juguetes y de todos los estímulos que le interesan y despiertan su curiosidad. Por este motivo, los rituales del sueño del bebé crean una costumbre y le dan al niño tranquilidad y confianza, porque sabe lo que va a pasar.
Puede ser muy recomendable establecer una rutina de “buenas noches”: bañarse, ponerse el pijama, el cuento de buenas noches, etc.Además, el baño antes de ir a dormir ayudará al pequeño a relajarse.
Además, el hecho de asociar costumbres agradables con el momento del sueño da confianza al pequeño y facilita un sueño tranquilo, sin miedos ni dudas.
La luz tenue, el silencio, música relajante, una actitud tranquila y calmada, hablar bajito… son algunos de los ingredientes que pueden ayudar al bebé a prepararse para el sueño.
En cuanto a la forma de hacer que se duerma, es preferible evitar el contacto físico excesivo; los mimos y las caricias son importantes, pero el niño tiene que aprender a encontrar en sí mismo los recursos para dormirse solo, reduciendo, poco a poco, la dependencia de mamá y papá.

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