Síguenos
Mi bebé y yo

Sopas y caldos en el embarazo

( 2 votos) load

Un plato apetecible, sabroso y práctico, sobre todo en invierno. Sus propiedades, beneficiosas durante el embarazo, varían en función de si está elaborado con verduras, carne o pescado.

Durante el invierno los caldos y las sopas se convierten en platos recurrentes que aportan nutrientes y ayudan a entrar en calor y reconfortarse. En el embarazo, se trata de un plato nutritivo, beneficioso para el bienestar de la futura mamá y que, incluso, puede ayudar a combatir las náuseas en ciertas ocasiones.

En general, los caldos aportan pocas calorías y, desde el punto de vista nutricional, es más conveniente transformarlos en sopas, completando la base líquida con alimentos más nutritivos, como la pasta, el arroz o la sémola. Tienen un efecto reconfortante, ya que, normalmente, se consumen en invierno, y siempre se toman calientes, lo cual también favorece la relajación. Además, ejercen una acción tonificante que estimula el sistema nervioso, debido a la presencia de algunas sustancias contenidas en los ingredientes utilizados, como, por ejemplo, las vitaminas A y C, presentes en muchas verduras, que contribuyen a combatir el cansancio y a despertar el apetito.



big Img
Foto 1 de

|

Caldo de verduras
Se trata de un tipo de caldo especialmente indicado durante el embarazo por sus propiedades nutritivas. En su elaboración, se puede emplear cualquier tipo de verduras y hortalizas: puerro, cebolla, calabacín, zanahoria, apio, etc.

|

Puré de verduras
Entre las propiedades beneficiosas de las verduras, cabe destacar su alto contenido en sales minerales. Un ejemplo es el potasio, que ayuda a sintetizar las proteínas y que está implicado en el metabolismo de los hidratos de carbono. También es necesario para la formación de los músculos y para el crecimiento. Asimismo, es muy destacable su aporte de vitamina A, necesaria para la visión, la piel, el crecimiento y la circulación, y de vitamina C, que mejora la absorción del hierro y contribuye a potenciar las defensas del organismo.

|

Caldo de carne
El caldo de carne es uno de los más sabrosos y apetecibles en invierno. En su elaboración, se suele utilizar la carne de ternera. También se puede emplear carne de cordero, pero hay que tener en cuenta que proporciona al caldo un sabor más fuerte y peculiar. A este tipo de caldo le van muy bien las legumbres y las verduras.

|

Caldo de pollo
El caldo de pollo o de gallina es mucho más suave que el de ternera y, en su elaboración, se pueden añadir verduras y hierbas aromáticas. Este tipo de caldo es más adecuado que el de carne, ya que tiene un menor contenido en grasas y es más fácil de digerir. También proporciona muchas vitaminas del grupo B, útiles para regular el metabolismo de los azúcares, las proteínas y las grasas.

|

Caldo de pescado
Entre las numerosas propiedades del pescado, se encuentran su contenido en proteínas, que se pueden considerar como los "ladrillos" del organismo, y en vitamina B12, que es fundamental para el sistema nervioso, así como su bajo contenido en grasas y la importante presencia de ácidos grasos Omega 3, que mejoran el flujo sanguíneo.

|

Puré de pescado
A la hora de preparar el caldo o el puré de pescado, también se pueden añadir verduras y hierbas aromáticas. El sabor de este tipo de caldo es suave y es excelente para la preparación de sopas y purés.

Te puede interesar

Comer caldos y sopas en el embarazo: una sana y deliciosa opción Y tú ¿Qué opinas?

Tienes que estar registrada para escribir un comentario o votar. Puedes registrarte aquí o si ya tienes una cuenta, puedes acceder a ella.
ACCEDE A TU CUENTA
Recuérdame
Entrar
Entrar
ÚNETE A LA COMUNIDAD DE MI BEBÉ Y YO
REGÍSTRATE GRATIS
¿Por qué registrarme?

Comentarios (0)