Mi bebé y yo

Cosméticos en el embarazo: todo lo que debes saber

( 0 votos) load

Cuando estás embarazada y compras una crema, quieres que sea segura para la piel y para tu bebé, pero también que respete el medio ambiente y lo deje limpio para las generaciones venideras.

Durante el embarazo, la piel tiende a ser más sensible y, sobre todo durante el primer trimestre, puedes tener fácilmente problemas que nunca has sufrido, como picazón, irritación o seborrea, relacionados, principalmente, con el aumento de la progesterona durante la primera etapa del embarazo. A partir del cuarto mes, con el incremento de los estrógenos, comienza un período de mayor bienestar para la piel, pero persiste una mayor probabilidad de irritación de la piel. Por esta razón, puede ocurrir que incluso los cosméticos que nunca te habían causado problemas provoquen reacciones, por lo que es necesario prestar algo más de atención.

¡Ojo con las etiquetas!

Cada cosmético se compone, esencialmente, de un ingrediente activo y de un disolvente, que es la sustancia en la que se diluye el ingrediente activo y que, por lo tanto, es la que está presente en un porcentaje más alto. Hasta la fecha, casi todos los disolventes son sustancias químicas, a menudo, derivadas del petróleo, como vaselina, parabeno, parafina, aceite mineral, vaselina química o silicona. Su tarea es dar suavidad y untuosidad al producto, y provocar un efecto de alisado. El problema es que, a largo plazo, estas sustancias pueden irritar y resecar la piel, además de obstruir los poros y estimular la formación de espinillas e impurezas, más aún en una piel delicada como la de una mujer embarazada. Además, cada vez hay más estudios sobre la posibilidad de que ciertos compuestos químicos puedan provocar cáncer, por lo que, durante el embarazo, más que en otros períodos, toda precaución es poca. Esto no significa que todos los productos químicos sean "malos": las vitaminas A, C, E, por ejemplo, son valiosos antioxidantes derivados de procesos químicos “seguros”.

Por otro lado, hay muchos derivados de plantas que pueden reemplazar con éxito compuestos químicos potencialmente dañinos: los aceites de almendras dulces, de jojoba, de oliva o de germen de trigo no sólo son excelentes principios activos, sino que también son grandes conservantes, inofensivos con respecto a sustancias con nombres complicados, como diazolydinyl urea, imidazolidinilo urea, dmdm hidantoína, bronopol, que son procesadores de formaldehído, una sustancia altamente cancerígena, que se ha prohibido en los cosméticos desde hace años, pero que ha vuelto a entrar a hurtadillas.

Ingredientes: pocos, pero buenos

¿Cómo actuar, entonces, para tomar una decisión informada sin quedar atrapada por un alarmismo excesivo (y sin estar obligada a sacarse una licenciatura en química)? Aquí hay tres pautas sencillas:

  1. Los productos químicos no deben ser "demonizados" por adelantado, ya que, además de hacer más agradable la aplicación del producto, garantizan su estabilidad y su eficacia en el tiempo, pero es bueno que ciertas sustancias se encuentren en pequeñas cantidades. Según la INCI (International Nomenclature for Cosmetic Ingredients), los ingredientes de un cosmético deben ser reportados en la etiqueta en orden descendente, es decir, empezando por los que están presentes en mayor proporción hasta llegar a los que lo están en menor cantidad. Por tanto, es preferible elegir un producto en el que determinados componentes, como la vaselina o la silicona, estén situados en la parte inferior de la composición, que uno en el que aparezcan al principio de la lista.
  2. Los nombres de las sustancias de origen natural se escriben con el término latino, mientras que el sintético, los compuestos y los semisintéticos se escriben en inglés: es bueno que, al principio de la composición de un producto, aparezcan muchos términos en latín.
  3. Cuanto más corta sea la lista de ingredientes, mejor. Las sustancias presentes en un producto pueden interactuar con las contenidas en otros cosméticos, lo que aumenta el riesgo de reacciones en la piel. Cada cosmético contiene un promedio de 20 sustancias diferentes y, si se considera que después de la limpieza se aplica la crema hidratante, polvo facial, colorete, pintalabios, etc., ¡se puede llegar a sumar hasta cien sustancias!

¿Una garantía más? Certificación

No existe una legislación que exija a las empresas de cosméticos tener un certificado, pero es un valor añadido. Los organismos de certificación son numerosos (ICEA, Ecocert, Ecolabel, BDIH, Skineco, por citar sólo algunos) y cada uno de ellos puede exigir el cumplimiento de ciertos requisitos, como, por ejemplo, eliminar o minimizar el uso de ciertos ingredientes, utilizar un mayor porcentaje de sustancias de origen vegetal, limitar el embalaje o asegurarse de que utiliza materiales reciclados o reciclables para el envasado. En general, todo lo que está escrito en la etiqueta puede ayudarte a tomar una decisión más informada: frases como "sin derivados del petróleo", "sin parabenos", "libre de silicona", "sin colorantes" o "con pequeñas cantidades de conservantes" son un valor añadido del producto.

Ok a los cosméticos no probados en animales

Desde 2005, en Europa, se prohíbe realizar pruebas de productos acabados con animales. Una empresa puede ahora especificar en la etiqueta que no ha probado su producto en animales sólo si ni el fabricante ni sus proveedores han realizado o encargado experimentos en animales del producto acabado, su prototipo o ningún ingrediente utilizado, y que no utiliza ingredientes probados en animales por terceros para desarrollar nuevos productos cosméticos. Incluso si la etiqueta no lo dice, puedes estar segura de que al menos los cosméticos que nos encontramos en los estantes no han sido probados en animales. Además, era una práctica que no servía para nada, ya sea porque los posibles efectos secundarios de un cosmético no se limitan a las reacciones de la piel o porque el animal tiene una piel diferente a los seres humanos, con una reactividad y un poder de absorción diferentes: un producto inocuo para un animal podría no serlo para el hombre y viceversa.

Atentos a la fecha de caducidad

Para tener una piel sana y bella, también hay que evitar el uso de una crema después de su fecha de caducidad. Por ley, se debe indicar la fecha de caducidad, si un producto tiene una duración menor de 30 meses; todos los demás cosméticos deben indicar su PAO (siglas de Período Después de Abrir en Inglés), es decir, el tiempo tras la obertura en el que están garantizadas la eficiencia y la seguridad del producto. El PAO aparece como un bote abierto en el que se imprime el número de meses de almacenamiento. No sólo no tienes que aplicarte cremas o productos de maquillaje después de la fecha de caducidad, sino que debes tirar el producto, si antes de la fecha de caducidad notas cualquier signo de alteración como, por ejemplo, si el líquido se separa de la parte cremosa o si cambia de olor. ¿Alguna sugerencia para conservar los cosméticos? Preferir los frascos "sin aire", que evitan el contacto con el aire, retirar la crema del frasco con una espátula y, si no vas a usar el producto durante un tiempo, guárdalo en la nevera o, al menos, no lo guardes en el baño.

No a los tratamientos "artificiales"

El embarazo no es el momento para esculpir la silueta, borrar las manchas o estar morena a toda costa. Por esta razón, se indica aplicar cremas para mantener la piel hidratada y flexible, hacer masajes para mantener a raya los michelines y tomar el sol con la debida protección para tener un hermoso color de cutis. Pero no es el momento de someterse a tratamientos adicionales, innecesarios en este momento o potencialmente dañinos. No, durante el embarazo, hay que evitar todos los tratamientos de cirugía estética, como peeling, láser o inyecciones de cualquier tipo. Esto no es porque esté probado que sean perjudiciales para el feto (¡a nadie se le ocurriría llevar a cabo experimentos de este tipo con mujeres embarazadas!), sino porque son tratamientos "más fuertes" y absolutamente innecesarios, y hay que evitar correr riesgos superfluos, aunque podrían irritar sólo la piel.

Te puede interesar

Cosméticos en el embarazo: todo lo que debes saber Y tú ¿Qué opinas?

Tienes que estar registrada para escribir un comentario o votar. Puedes registrarte aquí o si ya tienes una cuenta, puedes acceder a ella.
ACCEDE A TU CUENTA
Recuérdame
Entrar
Entrar
ÚNETE A LA COMUNIDAD DE MI BEBÉ Y YO
REGÍSTRATE GRATIS
¿Por qué registrarme?

Comentarios (0)