|
|
Los desmayos son frecuentes en el embarazo y se deben al hecho de que algunos mecanismos internos, como la regulación de la presión y de la glicemia, se deben adaptar al nuevo estado. Un simple cambio de posición (de sentada a vertical), o el paso de un ambiente fresco a uno más caldeado, pueden provocar el denominado síndrome vagal, es decir, la dilatación repentina de los vasos periféricos, con la consiguiente sensación de desvanecimiento.
El caso de la glicemia es parecido: una carencia repentina de azúcar que provoca vértigos. Para evitar este inconveniente, es aconsejable llevar siempre un terrón de azúcar. Aun en el caso de que la mamá perdiera el conocimiento, el pequeño no se resentiría. Cuando se nota que el azúcar baja, es oportuno tenderse con las piernas en alto respecto a la cabeza. Si la mamá se encuentra fuera de casa, se puede sentar intentando contraer y relajar rítmicamente los músculos de las piernas y las nalgas durante unos minutos, con el fin de estimular la circulación sanguínea hacia la cabeza.
Deben evitarse las situaciones que puedan favorecer la bajada de la presión, como permanecer en un ambiente demasiado caluroso, levantarse rápidamente después de haber estado tumbada o sentada y estar de pie durante mucho tiempo.

 |