Mi bebé y yo

Embarazadas de más de 35: ¡fuera prejuicios!

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Has esperado mucho tiempo antes de tomar una decisión, y ahora los miedos casi superan a las alegrías. Desmitificamos los tópicos de los embarazos a partir de los 35 años.

Cada vez son más numerosas y menos dispuestas a aceptar la etiqueta de “embarazadas tardías”. Son las futuras mamás que pasan de los 35, que ya representan el 32% del total. Seguras de ellas mismas, activas, en forma y llenas de entusiasmo por la experiencia de la maternidad que están viviendo. A veces, la alegría y la motivación vienen acompañadas de preocupaciones e incertidumbre. Algunos de estos temores están relacionados con el impacto del embarazo y con los inevitables cambios que el embarazo comporta desde el punto de vista físico, psicológico y social. A continuación, vamos a desmitificar los tópicos que aún circulan sobre este tema.

No es verdad que…
El embarazo a partir de los 35 años siempre presenta más riesgos

- Los riesgos dependen del estado de salud general y de la edad biológica, más que de la que indica el carné de identidad. Las mujeres de cuarenta años de hoy en día son muy diferentes de las de otros tiempos, cuando ya habían vivido varios embarazos anteriores. Son mujeres que cuidan su alimentación, que realizan actividad física y que, sólo por el hecho de haber concebido, se puede decir que gozan de buena salud reproductiva.

- Sin embargo, también es cierto que las mujeres de más de 35 suelen llevar una vida repleta de obligaciones, a la que les suele costar renunciar. Por lo tanto, deben prevenir el estrés y a las patologías asociadas, como la diabetes y la hipertensión. No es necesario guardar reposo absoluto, a menos que existan complicaciones que así lo requieran. Basta con aprender a escucharse, vivir a un ritmo más relajado y regular, y reconocer las verdaderas necesidades.

No es verdad que…
La cesárea comporta menos riesgos para una mujer madura

- Los hijos de los embarazos tardíos son muy deseados, incluso después de muchos años de intentos fallidos. En muchos casos, a las mamás que tienen a su primer hijo a una edad avanzada se les practica una cesárea casi por “rutina”, con el pretexto de que comporta menos riesgos. Más allá de la ansiedad intrínseca de esta afirmación, no es verdad que el parto por cesárea sea menos arriesgado que el vaginal, puesto que se trata de una intervención quirúrgica, con más complicaciones para la mamá y el bebé. Y entonces, ¿por qué esta fe en la cesárea? Porque ofrece una falsa sensación de control, mientras que la dilatación y el parto vaginal presentan más incógnitas.

- Esto no quiere decir que haya que excluir la cesárea, sino que sólo se debe recurrir a ella cuando se presentan las condiciones clínicas que la hacen necesaria. El consejo para las mamás que superan los 35 años es utilizar su patrimonio de competencias sociales, adquiridas, precisamente, gracias a la edad, para informarse y decidir de forma consciente. A esta edad, se dispone de más instrumentos culturales y psicológicos para ser parte activa del proceso de decidir, en lugar de simplemente “sufrirlo”.

No es verdad que…
A partir de los 35 años, la mujer no tiene leche

- Hoy sabemos que la lactancia no está relacionada con la edad, sino con la estimulación correcta de la glándula mamaria y con las buenas prácticas puestas en marcha después del parto. Estas buenas prácticas consisten en poner al bebé al pecho nada más nacer y permitir el rooming in (la permanencia del recién nacido en la habitación de la mamá durante las 24 horas). Un parto fisiológico también ayuda al buen inicio de la lactancia.

- Sin embargo, esto también es posible después de una cesárea. Es aconsejable que una matrona supervise la lactancia durante los 8-10 primeros días, hasta que la mamá se familiarice con ella y tenga confianza en su propio cuerpo.

No es verdad que…
Cuantos más años pasan, mayor es el riesgo de depresión

- ¿Qué sucede después del puerperio? ¿La depresión posparto también afecta a las mamás de 40 años? No es una cuestión de edad, sino de adaptación a los cambios. Una mujer adulta, con una vida social muy estructurada y activa, puede sentirse “aislada” después del nacimiento del niño. Sus amigas tienen hijos mayores, o bien no tienen hijos; de repente, sus horarios no coinciden con los de nadie, ni siquiera para una llamada telefónica; los abuelos empiezan a ser mayores y no pueden ofrecer una ayuda práctica… A esto se añade una sensación de vulnerabilidad, absolutamente normal, pero nueva para ella; nunca antes experimentada.

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Comentarios (1)

:l buenas tardes casi me enteré ayer mismo de q mis sospechas eran las correctas estoy embarazada de mi cuarto hijo y tengo 38 años