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Rotura prematura de aguas: ¿qué hacer?

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Normalmente, la futura mamá rompe aguas al término del embarazo, justo antes del parto. Sin embargo, hay que tener cuidado con algunas señales que indican una rotura antes de tiempo.

La bolsa que contiene al feto y el líquido amniótico durante el embarazo es un lugar muy protegido y seguro hasta el término de la gestación, momento en el que se rompe. Romper aguas es uno de los síntomas más evidentes del inicio del parto. Sin embargo, en algunos casos, poco frecuentes, la bolsa puede dejar escapar líquido amniótico antes de tiempo. Si esto ocurre, ¿cómo te puedes dar cuenta? ¿Y qué consecuencias puede tener? El líquido puede escaparse incluso gota a gota. ¿Es peligroso para el bebé?

- La rotura de la bolsa amniótica se suele producir en el transcurso de la dilatación, pero no está descartado que se produzca antes del inicio de las contracciones. En la mayoría de casos, es muy fácil darse cuenta, porque la mamá se siente mojada, con una cantidad considerable de líquido caliente (hasta un litro). No obstante, cuando la pérdida se produce más lentamente, confundiéndose con las secreciones de flujo habituales durante el embarazo, no es tan fácil darse cuenta. La pérdida gradual se produce cuando las membranas amnióticas, en lugar de rasgarse por la parte baja con rapidez y abundante pérdida de líquido, lo van perdiendo lentamente, como consecuencia de la formación de una pequeña fisura en la parte alta.

- En caso de duda, es conveniente ponerse una compresa y comprobar si se moja gradualmente: el líquido amniótico se distingue del flujo y de la orina porque es transparente, inodoro y limpio. De todos modos, si se sospecha que se ha roto la membrana, es preciso realizar una valoración médica lo antes posible.

- Dado que el líquido contiene prostaglandinas, sustancias que favorecen el inicio de las contracciones, se puede desencadenar el parto dentro de las 24 horas posteriores a la pérdida.

        (Te interesa: Parto: todo lo que debes saber)

- Para las gestantes que ya han llegado a las 35-36 semanas de embarazo, la pérdida de líquido amniótico no representa una situación de peligro, que sí se da cuando la mamá se encuentra lejos de la fecha de parto, antes de las 34 semanas, porque la rotura de la membrana deja al niño más expuesto a las posibles infecciones, y el riesgo de parto prematuro aumenta.

- En caso de infección, será indispensable provocar el parto (mediante cesárea, si es necesario). En cambio, si la situación no es alarmante, se intentará aguantar el mayor tiempo posible, para permitir un mayor nivel de desarrollo del feto y, sobre todo, una buena maduración pulmonar.

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