|
¿En Qué consiste?
Es una ecografía que se realiza en el segundo trimestre del embarazo y sirve para valorar la estructura del feto y su biometría (su forma y sus proporciones), para conocer si se está desarrollando de forma regular, así como para excluir malformaciones. Por ello, se suele denominar ecografía “morfológica” (del griego “morphos”, “forma”, y “logos”, “estudio”).
¿En qué casos está aconsejada?
Es un examen rutinario prescrito a todas las futuras madres, independientemente de su edad o de sus posibles factores de riesgo.
¿En qué momento y cómo se efectúa?
En el segundo trimestre, en torno a las 20 semanas.
Es una ecografía normal, que se realiza sobre el abdomen de la mujer, mientras está tendida. No es necesario realizarla en ayunas, ni se debe beber previamente, como requieren las ecografías pélvicas. Su duración oscila entre 10 y 30 minutos. Por otro lado, en el caso de las mujeres obesas, la calidad de las imágenes puede ser un poco menor y la duración del examen, mayor.
¿Es dolorosa?
No es dolorosa. El único consejo para la futura mamá es relajarse y disfrutar de la “película” de su hijo en la barriga.
¿Qué riesgos conlleva para la mamá y el feto?
Ninguno. Los datos recabados en unos 30 años de ecografías han confirmado la total inocuidad de esta prueba. Tanto es así, que se puede repetir las veces necesarias.
¿Qué diagnostica y con qué precisión?
La ecografía identifica las posibles malformaciones fetales, tanto las graves como las leves que, sin embargo, pueden constituir la señal de algo más grave. La precisión diagnóstica depende de la preparación personal del médico y del tipo de problema, a partes iguales.
Un estudio europeo (Eurofetus study) ha demostrado que la capacidad diagnóstica de esta ecografía se aproxima al 88,3 por ciento en el caso de las malformaciones mayores del sistema nervioso, y desciende al 84 por ciento para las renales, y al 38 por ciento para las relacionadas con el corazón y los grandes vasos sanguíneos del sistema circulatorio.
Si el resultado del examen indica posibles complicaciones, se deriva a la futura mamá a un centro de nivel II, para proceder con una ecografía más exhaustiva o, en determinados casos, un examen más invasivo y revelador, como la amniocentesis o la funiculocentesis.
La ecografía se debe considerar una verdadera exploración médica del feto, que ha reducido significativamente la mortalidad perinatal, dado que permite identificar un problema, mantenerlo controlado constantemente y organizar el nacimiento del pequeño (así como los posibles tratamientos de urgencia), de la forma más oportuna.
Si la posición del bebé lo permite y los padres desean saberlo, esta ecografía sirve también, en la mayoría de los casos, para conocer el sexo del bebé.
¿Se puede efectuar en cualquier centro o sólo en los especializados?
Gracias a la calidad de los ecógrafos actuales, este examen se puede efectuar en cualquier centro público o privado, aunque requiere una elevada profesionalidad por parte de los ecografistas. Si resultan necesarias posteriores comprobaciones,
se deriva a la futura mamá a un centro de referencia de nivel II, para efectuar una ecografía más exhaustiva. En algunas ocasiones, incluso, se aconseja a los padres la realización de una serie de estudios genéticos. No es conveniente dirigirse a un centro de nivel II en primera instancia, con el fin de evitar la saturación de un servicio muy valioso para las mujeres que lo necesitan realmente.


 |