Si las contracciones se presentan al final del embarazo, indican que el nacimiento es inminente. ¿Y si se manifiestan antes? ¿Cuándo hay que consultar al especialista y cuándo no?
En general, las contracciones uterinas son un fenómeno fisiológico, debido a una contractilidad involuntaria de las células musculares del útero, que se contrae y se relaja de forma alterna. Están provocadas por una hormona producida por la hipófisis, la oxitocina, que está activa durante todo el embarazo, pero que aumenta de forma especial en el momento de la dilatación, cuando las contracciones se intensifican para permitir el acortamiento y la dilatación del cuello del útero. Lo mismo ocurre en el posparto, cuando son fundamentales para reducir las pérdidas de sangre durante la expulsión de la placenta y favorecer que el útero recupere el tamaño anterior al embarazo.
Contracciones en el primer trimestre
- En las primeras semanas de embarazo, las contracciones pueden considerarse fisiológicas, siempre y cuando sólo se manifiesten de forma leve y ocasional. El útero empieza a expandirse para acoger al embrión y las estructuras musculares se distienden, como una goma, para dejar espacio a una nueva vida.
- En este período, las contracciones pueden producirse de forma especial en los días en los que se habría tenido la menstruación (de hecho, se pueden presentar algunas pérdidas de sangre), o bien como consecuencia de un esfuerzo físico.
- Si son molestas, similares a un dolor menstrual más bien intenso en la zona del bajo vientre y, sobre todo, se presentan con una cierta frecuencia y a intervalos regulares, y están acompañadas de pérdidas de sangre más o menos abundantes, hay que tener cuidado. En este caso, las contracciones representan una señal de alarma e indican la necesidad de someterse a una exploración inmediatamente.