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Algunas mamás se preguntan si la ecografía transvaginal puede ser un examen demasiado invasivo, sobre todo, al inicio del embarazo. Las respuestas.
La ecografía transvaginal no es un examen peligroso. Por el contrario, es importante realizarla al inicio del embarazo, puesto que permite comprobar las condiciones del cuello del útero, el lugar de la implantación de la cámara ovular, su morfología y su tamaño, así como la presencia del embrión y la frecuencia del ritmo cardiaco.
Dado que la ecografía, ya sea transvaginal como la clásica abdominal, es un examen no invasivo, hoy en día, se tiende a efectuarla con frecuencia. En realidad, según la OMS, las ecografías necesarias son tres. Además de la primera ecografía, que se efectúa entre las 10 y las 12-13 semanas de gestación, está prevista otra, entre la semanas 18 y 23, la ecografía morfológica, para datar el tiempo de embarazo y valorar la morfología fetal. La tercera ecografía se debe realizar entre las semanas 30 y 34, y mide el crecimiento regular del niño, la inserción y el estado de la placenta, además de volver a comprobar toda su morfología. En definitiva, si el embarazo transcurre de manera fisiológica, no son necesarios más exámenes ecográficos. 
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