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Amniocentesis y biopsia corial: ¿cuál elegir?

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La amniocentesis y la biopsia cordial son dos exámenes aconsejados para las futuras mamás de más de 35 años que permiten descubrir si el feto es sano. Te explicamos los pros y contras de estos exámenes, información que te será útil para elegir.

Has superado los fatídicos 35 años y te entra una duda: ¿hacerse o no los exámenes invasivos para descubrir si el feto está sano? Las herramientas principales a tu disposición son dos: la biopsia corial y la amniocentesis. Los dos exámenes permiten estudiar el patrimonio cromosómico del feto, pero también comportan un riesgo, aunque bajo, de aborto espontáneo. Las técnicas de extracción de las muestras a analizar son parecidas, pero se hacen en períodos distintos del embarazo. ¿Cuál elegir, entonces? Intentemos analizar sus pros y sus contras.

Para qué sirven la amniocentesis y la biopsia corial

Biopsia corial y amniocentesis son dos técnicas diagnósticas que permiten analizar el número y la forma de los cromosomas del feto, para saber de forma segura si el niño tiene alguna enfermedad cromosómica: la más común es la llamada trisomía 21, más conocida como síndrome de Down.

Sólo en caso de riesgos específico (y bajo indicación del ginecólogo o del genetista) se pueden indagar algunas enfermedades genéticas, como la talasemia o la fibrosis quística. Ni la amniocentesis, ni la biopsia corial pueden diagnosticar todos los posibles defectos congénitos, como las anomalías anatómicas que sólo pueden detectarse con una ecografía morfológica en la semana 20 de embarazo. Ambos exámenes comportan riesgos de lesiones en el organismos materno o de malformaciones en el feto.

Biopsia corial

La biopsia corial se efectúa extrayendo una pequeña muestra de vellosidades coriónicas, unas diminutas protuberancias que proceden del óvulo fecundado y que tienen el mismo patrimonio genético del embrión.

El examen se efectúa con una aguja finísima que se introduce en el abdomen de la mamá guiado por una ecografía, para verificar que la trayectoria sea correcta.  Cuando se alcanza la placenta, se aspiran durante 10 segundos algunos fragmentos de corion, moviendo la aguja hacia adelante y hacia atrás ya que se trata de material semisólido. El examen no es doloroso, sólo comporta una pequeña molestia cuando la aguja entra en la barriga. Después de la extracción, la muestra se separa en dos partes: un preparado “directo” que se analiza enseguida y otro  “de cultivo”: las células del corion se dejan en cultivo para que se multipliquen hasta obtener un número suficiente como para que el resultado del examen sea aún más preciso y seguro.

Normalmente, la biopsia corial se efectúa entre la semana 10 y 13 de embarazo.

Ventajas de la biopsia corial

La precocidad del diagnóstico: el resultado del primer examen directo llega tras sólo 7 días; el resultado del cultivo tarda dos o tres semanas, es decir, todavía en el período gestacional inicial.

En caso de resultado positivo, la mamá tiene más tiempo para decidir si seguir o no con el embarazo: durante esta etapa del embarazo, un posible aborto se hace en pocos minutos con un legrado con anestesia. También a nivel psicológico el trauma es inferior. Además, no hay que prepararse ni tomar medicamentos antes de la biopsia corial, aunque en las 24-48 horas siguientes se aconseja no hacer esfuerzos físicos y no tener relaciones sexuales.

Desventajas de la biopsia corial

El resultado, normalmente, es confiable al 100%, pero hay una mínima posibilidad de que el resultado sea dudoso: en poquísimos casos, el embrión y la placenta se desarrollan siguiendo líneas genéticas diferentes, dando lugar al “mosaicismo confinado a la placenta”: en pocas palabras, en las células del corion existen alteraciones cromosómicas que, en cambio, el feto no presenta. Esto ocurre porque las células que forman la placenta crecen muy rápidamente para crear las raíces que le servirán para arraigarse al útero, y esto puede hacer que desarrollen cromosomas anómalos. En este caso, se aconseja la amniocentesis para confirmar o refutar las hipótesis.

Amniocentesis

La amniocentesis también consiste en una extracción guiada por ecografía a través de una aguja en el abdomen, pero en este caso se extrae el líquido amniótico en el que se encuentra el bebé. Este líquido contiene las células fetales (amniocitos). La aspiración dura pocos segundos y la aguja no se mueve. Se hace entre la semana 16 y 18 de embarazo (no se puede hacer antes porque no hay bastante líquido); después, se realiza un cultivo de las células y los resultados llegan unos 15 días después. Para obtener una primera respuesta, se puede recurrir a las técnicas de identificación rápida como la FISH o la QF-PCR: en estos casos, no se efectúa un cultivo de las células y el resultado llega después de 24-48 horas, pero sólo da indicaciones sobre los problemas más frecuentes: trisomía 21, 18, 13, X y Y, que representan el 96% de todas las anomalías cromosómicas. Normalmente, se prefiere reservar estas técnicas para los casos de amniocentesis en períodos avanzados del embarazo (por ejemplo, alrededor de la semana 20 si la ecografía morfológica detecta anomalías); si se hace en el período adecuado, se suele esperar el resultado del cultivo, sobre todo por los precios elevados de las técnicas.

Ventajas de la amniocentesis

Se puede efectuar en casi todos los centros hospitalarias porque no necesita el mismo grado de especialización necesario que para la biopsia corial (aunque es mejor acudir siempre a profesionales con mucha experiencia). Tiene una fiabilidad del 100 %. Después del examen, se puede volver a las actividades diarias normales aunque sin hacer muchos esfuerzos. Normalmente, se desaconseja tener relaciones sexuales durante algunos días.

Desventajas de la amniocentesis

La respuesta tarda más en llegar comparado con la biopsia corial, porque hay que esperar el cultivo durante 15 días.

En caso de resultado positivo, si la mamá decidiera interrumpir el embarazo, sería necesario inducir un parto abortivo: el feto se expulsa con un verdadero parto, y el trauma físico y psicológico es bastante significativo.

Riesgo de aborto espontáneo

Tanto la biopsia corial como la amniocentesis comportan el riesgo de interrupción natural del embarazo.

Normalmente, se considera que la biopsia corial es más peligrosa, pero esta tesis no es cierta si se tiene en consideración que la época gestacional en la que se efectúa presenta un mayor riesgo de aborto espontáneo (2-3 %).

Además, la biopsia corial debe ser efectuada en centros altamente especializados y por personal experto, que efectúe un elevado número de extracciones al año (al menos 100).

La amniocentesis, en cambio, prevé una técnica de extracción más simple.

En ambos casos el riesgo de aborto es del 0,5 %.

Para terminar…

Si la mamá tiene más de 35 años, y sobre todo si en familia ha habido casos de enfermedades genéticas o cromosómicas, es inútil esperar a poder hacerse la amniocentesis: es mejor buscar una respuesta rápida con la biopsia corial. Y también si el riesgo de anomalías es alto, aunque el embarazo haya tenido lugar gracias a técnicas de fecundación artificial y sobre todo si ha habido manipulaciones quirúrgicas de los espermatozoides.

(Te interesa: Fecundación in vitro: las preguntas más frecuentes)

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