Mi bebé y yo

Practica Tai Chi en el embarazo

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El Tai Chi es una especie de “meditación en movimiento”, que ayuda a relajar el cuerpo y la mente. Pero también ayuda a vivir mejor la espera del trabajo del parto. ¿Cuáles son los beneficios que te aporta?

Movimientos ligeros, lentos, suaves y armoniosos. Para expresar tus emociones y ser consciente de los recursos de tu cuerpo. Es una especie de danza la que proponen los cursos de preparación para el parto con Tai Chi, una técnica originaria de china, hoy muy difundida en todo el mundo. Se trata de una especie de “meditación en movimiento”, que ayuda a encontrar la tranquilidad y el relax necesarios, a estirar las articulaciones y a aliviar las tensiones.

Un ejemplo de sesión

Durante la primera sesión, las mamás puede contar sus experiencias, conocer a las demás madres y expresar sus expectativas no sólo sobre el curso, sino también sobre el embarazo y el parto. A partir de la segunda sesión, cada clase empieza con ejercicios de estiramiento para relajar las articulaciones; después de la fase de calentamiento, empieza la danza con los cinco elementos de la naturaleza, que según la filosofía china son el fuego, el agua, la madera, el metal y la tierra.

Libres de expresarse

Una vez aprendida la coreografía, no hay que repetirla de forma automática (ni durante las sesiones ni en el momento del parto) porque sólo se trata de un modelo de partida: cada mujer puede interpretarla como prefiera y en la forma que le permita expresarse más libremente. El objetivo es hacer que la futura mamá esté en las condiciones de conocerse mejor a sí misma, entender cuáles son sus exigencias y aprender a respetarlas con el movimiento, sin inhibiciones. Y esto vale, sobre todo, para el momento del trabajo del parto, porque ayuda a liberar las emociones y a aliviar el dolor, repitiendo los movimientos que te hacen sentir mejor, sin sentirte torpe y eligiendo la posición más cómoda.

Durante las sesiones, además, la mujer aprende a descubrir otras herramientas que tiene a su disposición, como la voz y el canto o el movimiento creativo, recursos que le serán útiles para relajarse y acompañar las contracciones, pero también para recuperar las energías entre una contracción y otra.

Sesiones ya a partir del tercer mes

Como en todos los cursos de preparación al parto, éste también empieza alrededor del séptimo mes, con un total de 10 sesiones. Como no hay ninguna contraindicación, se puede empezar a seguir ya a partir del tercer-cuarto mes. Quien quiera participar en las sesiones de Tai Chi para el embarazo no debe acudir, claramente, a los centros donde éste se considera un arte marcial, sino a las escuelas que tienen cursos organizados por matronas.

La danza de los 5 elementos

Se trata de una coreografía de movimientos, fluidos y naturales, normalmente acompañados por música clásica, jazz, china o otra melodía relajante.

- Se empieza por los pies, con las piernas ligeramente abiertas y la espalda recta, pero relajada, como una caña de bambú que oscila con el viento. El movimiento de la llama se hace llevando los brazos hacia arriba, mientras imaginas recrear con el cuerpo el elemento del fuego que quema subiendo al cielo: en esta fase, se suele sugerir a las futuras mamás que imaginen el momento en el que darán a luz a su bebé, que vivan intensamente ese instante y enciendan su energía vital para regalarla a su pequeño con alegría.

- Después, llega el movimiento del agua: los brazos vuelven a bajar, yendo hacia el bebé. Se pide a las mujeres que se imaginen estar en la ducha o en una catarata y estar recibiendo la energía del agua, que recubre nuestro cuerpo aliviando las tensiones y acariciando al bebé. Las manos se llevan al abdomen para intentar transmitir al pequeño las mismas sensaciones.

- El tercer movimiento es el de la madera, que prevé una rotación circular del cuerpo para explorar el espacio a nuestro alrededor. Se busca un contacto con las demás mamás, mientras se imagina como será el bebé al nacer, sus primeros momentos con la mamá y las personas queridas, en un ambiente más íntimo y familiar.

- El cuarto es el movimiento del metal (o mejor dicho, del oro, ¡es más preciado!) que implica una torsión del busto a la izquierda y a la derecha, mientras los brazos se acercan hacia el centro (la barriga), como llevando alimentación energética y espiritual al bebé.

- Finalmente, el movimiento de la tierra: los brazos se cruzan en el pecho, como para acercar el pequeño al pecho para alimentarlo; después, vuelven a los lados del cuerpo para recibir energía de la tierra. Finalmente, se apoyan justo debajo del ombligo para sentir la respiración.

Al final de la secuencia, las mamás se ponen en círculo para contarse las sensaciones que han experimentado. Normalmente sonríen todas, alguna también tiene unas lágrimas de emoción, pero en general se siente una sensación de bienestar, relax, energía y vitalidad, las articulaciones más relajadas y una agradable sensación de libertad.

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