Durante el embarazo, los trastornos hormonales y la ansiedad pueden interferir en el sueño de la mamá, provocando insomnio. Sin embargo, además, se produce una alteración de la estructura y del ritmo del sueño.
Cuerpo
El embarazo puede interferir en los hábitos de sueño de la futura mamá. Normalmente, cada ser humano tiene de cuatro a seis ciclos de sueño de una hora y media de duración cada uno. A su vez, cada ciclo se divide en cuatro fases de sueño “no REM” y de una de sueño “REM”. REM quiere decir "Rapid Eyes Movements", es decir, "movimientos oculares rápidos".
• En la primera fase del sueño, los sonidos todavía son perceptibles, pero disminuye la capacidad de reaccionar a los estímulos externos. La sensación que se advierte en este período de tiempo es de ligereza y de ausencia de peso.
• En la segunda fase del sueño, los sonidos llegan de forma confusa, los pensamientos son menos nítidos y se tienen breves espasmos musculares.
• En la tercera y cuarta fase del sueño, los músculos están relajados, la respiración es ligera, el ritmo cardíaco se ralentiza gradualmente y comienza el auténtico sueño.
• En la fase REM del sueño, la actividad muscular es nula, mientras que la cerebral se encuentra en su punto de máxima actividad. Este período, cuya duración es de unos diez minutos, es el momento en el que el sueño es más profundo. Al término de esta fase, el ciclo del sueño vuelve a empezar.
Durante el embarazo, no obstante, se produce una alteración de la "estructura" del sueño:
• Entre el primer y el segundo trimestre, disminuye la duración de la fase del sueño REM.
• Entre el segundo y el tercer trimestre, se ha comprobado, en muchas embarazadas, un aumento del tiempo empleado para conseguir dormirse, así como un incremento de las veces que se despiertan por la noche, lo cual trastorna los ritmos habituales de reposo.