Mi bebé y yo

¿Empeoran la visión el embarazo y la lactancia?

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El hecho de que el embarazo y la lactancia puedan afectar a la visión de la mujer es uno de los temas más debatidos por las futuras mamás. ¿Pero qué hay de cierto o de falso en ello? ¡Te lo explicamos!

El embarazo y lalactancia empeoran la visión: FALSO

No es cierto que esperar un bebé y amamantarlo afecte a la visión. Los trastornos de visión, como la miopía, son problemas congénitos debidos a una predisposición, así que el embarazo o la lactancia no pueden influir en ellos. Esta idea se consolidó hace algunas décadas, cuando las mujeres se convertían en mamás a una edad en la que la miopía todavía podría empeorar. Hoy en día, en cambio, las mujeres suelen tener hijos después de los 30 años, cuando la molestia suele asentarse (a menos que se trate de una miopía muy severa).

Durante el embarazo, puede suceder que la futura mamá vea borroso: VERDADERO

La causa puede ser una carencia de hierro (bastante frecuente, sobre todo, en el último período de embarazo), que puede causar un mayor cansancio de los ojos y una disminución de la calidad de la imagen, haciendo que la visión sea más borrosa. Las hormonas también pueden contribuir, aunque de forma leve, porque el aumento de progesterona provoca una mayor imbibición y un engrosamiento de la estructura corneal, que puede modificar de forma temporal la calidad de la visión.

Se puede tener una sensación de sequedad ocular: VERDADERO

Es una molestia que puede ocurrir de forma frecuente: los cambios hormonales del embarazo determinan una disminución de la cantidad de la película lagrimal, que reviste la superficie del bulbo ocular a cada pestañeo. Esto puede afectar, sobre todo, a las mujeres que usan lentes de contacto, tanto rígidas como blandas. Las rígidas, sobre todo, si “flotan” en una película lagrimal reducida, podrían bloquearse y no seguir los movimientos normales de los ojos; las blandas, en cambio, como son hidrófilas, necesitan ser hidratadas constantemente por la película lagrimal: si no fuera suficiente, podría crearse un efecto ventosa, que disminuiría la motilidad de las lentes y haría que fuera más difícil quitarlas.

Si la molestia es muy intensa, una posible solución puede ser usar lentes blandas de hidrogel de silicona, un material que permite una mayor transpiración y comporta una menor deshidratación. Una buena ayuda procede también de las lágrimas artificiales, que humidifican la superficie córnea. Otra precaución si se usan las lentes blandas es quitárselas a mitad del día durante una-dos horas, para que el ojo descanse y la lente se rehidrate en su solución.

Si eres miope, la cesárea es necesaria: FALSO

En la gran mayoría de casos, las mujeres miopes pueden tener un parto natural. Posibles contraindicaciones se han de tener en cuenta en mujeres con miopías muy elevadas (con -10, -15 dioptrías) o en casos de defectos estructurales de la retina. En las personas miopes, el bulbo ocular se alarga en la parte posterior, haciendo que la retina también se estire. Este estiramiento, que crece a medida que aumenta la miopía, podría comportar micro-laceraciones periféricas que, si se subestiman, pueden provocar una rotura o incluso un desprendimiento de la retina durante el parto. Esto ocurre porque, en la fase de los pujos, hay un aumento de la presión endoabdominal que comporta un incremento también de la presión del sistema vascular de la retina. De todos modos, la necesidad de una posible cesárea deberá ser evaluada por el oftalmólogo de acuerdo con el ginecólogo.

Ver destellos puede ser una señal de un problema de tensión: VERDADERO

A veces, durante los nueve meses, la futura mamá puede llegar a ver unas pequeñas chispas delante de los ojos. Las causas pueden ser diversas: puede depender de una mayor solicitación de la retina, de una carencia de hierro o de saltos de tensión. Si los episodios se repiten durante el día, y durante varios días, es oportuno hacerse un control ginecológico. Si el fenómeno se asocia a un aumento general de la tensión arterial (sobre todo de los valores mínimos), es indispensable consultar al ginecólogo cuanto antes, porque podría tratarse de una señal de alarma de la preeclampsia.

Durante el embarazo, hay que hacerse un control oftalmológico: VERDADERO

Un control es siempre útil, sobre todo si ha pasado mucho tiempo de la última vez y si hay defectos de visión precedentes al embarazo. Además, el especialista podrá recomendar el uso de lentes adecuadas y evaluar el estado de salud del ojo, sobre todo de la retina. El control es obligatorio en caso de diabetes (tanto gestacional como precedente al embarazo) o si la mamá contrae toxoplasmosis durante el embarazo, porque se trata de patologías que pueden provocar problemas en la retina.

Para proteger la visión durante el embarazo, hay que tomar suplementos: FALSO

Durante el embarazo, cuantos menos suplementos se tomen mejor, siempre que no se trate de productos específicos para la mujer embarazada. Para almacenar sustancias buenas para la visión, es suficiente con tener una alimentación variada y rica en frutas y verduras, que contienen una mezcla de antioxidantes, como el beta-caroteno, que mejoran la visión nocturna y crepuscular. También es fundamental garantizar un correcto aporte de hierro, cuya necesidad diaria aumenta con el paso de los meses: se puede obtener con el consumo regular de carne, pescado y vegetales, como legumbres, coliflor y espinacas.

Durante el embarazo, el sol puede afectar más a los ojos: VERDADERO/FALSO

La gestación en sí no aumenta la sensibilidad de los ojos. Sin embargo, es cierto que quienes ya eran sensibles a la luz antes de quedarse embarazadas podrían notar un aumento de la molestia durante el embarazo. La sequedad ocular también podría acentuar la fotosensibilidad, provocando lagrimeo, picor y enrojecimiento. Para resolver este problema, se pueden usar lágrimas artificiales, que compensan la sequedad de la película lagrimal, y es útil ponerse gafas de sol si nos expongamos a una luz intensa.

Las lentes de las gafas de sol pueden elegirse según los gustos personales: FALSO

En la elección de las lentes, entran en juego distintos factores, como la presencia de defectos de visión, el uso que se hará de las gafas o el color del iris. En caso de miopía, por ejemplo, las mejores lentes son las marrones, mientras que para los hipermétropes están más indicadas las lentes en tonos verdes y grises.

Quienes no tienen trastornos de visión, en cambio, podrán elegir el color que prefieran. Sin embargo, es mejor evitar los colores azul, amarillo o fucsia, que no tienen ningún poder filtrante, sino sólo una función estética. El amarillo, por ejemplo, tiene un efecto aclarador en lugar de proteger.

Otro parámetro que hay que tener en consideración es la categoría de la lente, que puede variar de 0 a 4: cuanto más elevada es su categoría, mayor es su poder de filtración. La categoría ha de ser elegida en base al ambiente en el que se usarán las gafas: hay que considerar, por ejemplo, que la arena proporciona un reflejo que multiplica la intensidad de los rayos UVA del 15%, el agua del 20% y la nieve hasta del 80%. Para elegir las gafas más adecuadas para nuestras exigencias, es mejor acudir a una óptica.

Lentes con un plus de calidad

- Gafas con melanina: protegen también el cutis de la zona alrededor del ojo, atrasando la formación de arrugas. Consiguen bloquear, además de los rayos UVA, también la llamada “luz azul”, una luz a medio camino entre la visible y la ultravioleta, que con los años puede provocar daños en la córnea y volver opaco el cristalino.

- Gafas polarizadas: eliminan los destellos de luz y los reflejos de superficies brillantes, como los reflejos de luces en el agua o el efecto “mojado” del asfalto cuando hace mucho calor. Las mejores son las lentes polarizadas con tratamiento antirreflejante, que garantizan una visión más nítida.

-  Gafas fotocromáticas: se trata de lentes “inteligentes” que se oscurecen de forma progresiva según las variaciones de la intensidad de la luz. En los ambientes cerrados, se vuelven claras, mientras que al aire libre empiezan a oscurecerse. Están indicadas sobre todo para quienes usan lentes graduadas, porque no hace falta cambiarse de gafas cuando nos movemos de un sitio a otro.

Un vistazo a la etiqueta de las gafas de sol

Las gafas de sol deben estar acompañadas de una nota informativa en la que se indique:

- El fabricante.

- La categoría (de 0 a 4).

- El tipo de filtro solar (con melanina, polarizado, fotocromático).

- Los límites de uso (por ejemplo, para conducir).

- Las instrucciones de uso.

- La marca CE.

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