Mi bebé y yo

Con barriga... ¡bajo un sol de justicia!

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El verano se acerca y, con él, las ganas de bañarse y de tomar el sol. Pero ¿qué riesgos puede correr una mujer embarazada? ¡Toma buena nota para que puedas aprovechar sólo lo mejor del sol!

En general, no existen contraindicaciones a broncearse estando embarazada, pero vale la pena tener un poco de cuidado y tomar alguna precaución más.

Protector solar con alto factor de protección

Durante el embarazo, la piel es mucho más sensible a la luz solar de lo normal. Los altos niveles de ciertas hormonas, sobre todo de progesterona y de estrógenos, tienden a aumentar el riesgo de que aparezcan manchas antiestéticas en la piel, un fenómeno que puede acentuarse si se está expuesta al sol sin protección. Para evitar tener manchas y marcas en el cuerpo, especialmente en la cara y en el escote (la llamada "máscara del embarazo" o "cloasma gestacional"), es muy importante que la futura madre se aplique regularmente un protector solar con un alto grado de protección , recordando volvérselo a poner después de cada baño y, en general, cada 2-3 horas para mantener el nivel adecuado de protección contra el sol.

Pareo para proteger la barriguita

Un poco de sol no hace daño al feto: los rayos del sol, de hecho, estimulan la producción de vitamina D, muy importante para el buen desarrollo de los huesos, ya que ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Los ginecólogos, sin embargo, recomiendan no exponer directamente el vientre al sol, especialmente durante los tres primeros meses del embarazo, para evitar que se sobrecaliente. Por tanto, después de aplicar el protector solar, debes protegerte el vientre con un pareo ligero, si no usas traje de baño. También es útil llevar un gorro, mejor si es con visera, para preservar la cara del sol y evitar el riesgo de un golpe de calor peligroso.

Beber mucho

Si ya normalmente durante el embarazo es aconsejable aumentar la ingesta de líquidos, en verano el agua que necesita el organismo aumenta aún más. Durante la espera, de hecho, tener una gran dosis de líquido es muy importante para el buen desarrollo del feto, para facilitar el intercambio entre el feto y el cuerpo de la madre y para la formación de líquido amniótico, que consiste precisamente en agua y sales minerales. Con el calor y el sudor, aumenta la necesidad de líquidos: deben tomarse alrededor de dos litros de agua por día. Lo mejor es evitar, sin embargo, las bebidas carbonatadas que pueden distender el estómago y aumentar el riesgo de acidez estomacal, más probable por el aumento natural del útero durante el embarazo. Podemos decir que sí a sabrosas alternativas al agua, como zumos, ricos en vitaminas, antioxidantes y minerales.

Entrar despacito en el agua

Las mujeres embarazadas suelen tener retención de líquidos, hinchazones y varices. El aumento de volumen del útero, de hecho, tiende a ralentizar la circulación y a obstruir el sistema venoso y linfático, aumentando el riesgo de edema y de varices. Si estamos en el mar, sin embargo, tenemos una valiosa ayuda: el agua. Caminar por la playa o en la piscina con el agua hasta las rodillas (o hasta la mitad del muslo) ayuda a estimular la circulación y a contrarrestar la retención de líquidos. También es muy útil nadar un poco: la natación es uno de los deportes más adecuados durante el embarazo porque en el agua se reduce el peso que debe soportar el aparato músculo-esquelético y la columna vertebral (en el embarazo es fácil sufrir dolor de espalda) y evita el sobrecalentamiento del cuerpo. Además, el movimiento del agua tiende a masajear el cuerpo de forma natural, proporcionando beneficios tanto físicos como psicológicos.

No tomar el sol en las horas más cálidas

Durante los nueve meses de embarazo, no se recomienda la exposición al sol durante las horas más calurosas, evitando la franja de 11 horas a 17 horas del día. El momento más adecuado es por la mañana, cuando el sol todavía está alto y puedes permanecer al aire libre, sin riesgo de quemaduras solares ni de insolación. Incluso en este momento es importante aplicar protector solar con un factor de protección alto. Cuando estás expuesta al sol, por último, es recomendable llevar siempre ropa fresca y ligera, hecha de materiales naturales como el lino y el algodón, dejando que la piel respire.

Buenas noticias de un reciente estudio

Además de dar color a la piel y de mostrar un agradable "efecto de vacaciones" en la cara y el cuerpo de la mujer embarazada, la exposición al sol parece eliminar el riesgo de esclerosis múltiple en el futuro bebé. Esto es lo que se desprende de los resultados de un estudio australiano publicado en la revista British Medical Journal, realizado sobre 1.500 personas con esclerosis múltiple nacidos entre 1920 y 1950. El análisis ha revelado que la mayoría de los enfermos había nacido en los meses de noviembre y diciembre (que coincide con el verano austral), mientras que los nacidos en mayo y junio tendían a estar menos enfermos. Según el estudio, una de las causas puede ser la reducción de la exposición a la luz solar durante los tres primeros meses de gestación, lo que se traduciría en una disminución de la vitamina D en la madre, con consecuencias para el desarrollo tanto del sistema nervioso central, como del sistema inmunológico del niño.

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