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Combatir las enfermedades del invierno durante el embarazo

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Tos, dolor de garganta, resfriado, fiebre... Son trastornos poco importantes, pero, durante el embarazo, vale la pena tomar algunas precauciones de más. Veamos cómo combatir las enfermedades típicas del invierno.

Aunque los peligros del otoño y del invierno que afectan a la futura mamá son los mismos que para el resto de la población, algunas características de la gestación hacen que la embarazada sea más receptiva a los riesgos de infección. Durante la espera, es normal experimentar una leve depresión del sistema inmunológico: si no se aflojaran un poco las defensas, el cuerpo podría reconocer al feto como enemigo y expulsarlo. El resultado, sin embargo, es que si una mujer embarazada entra en contacto con un patógeno, como un virus o una bacteria, aumentan las posibilidades de que enferme.

Gripe

Cuando empieza el invierno, aparece la enfermedad típica de la temporada: la gripe, con tos, mucosidad y fiebre. Lo mejor es que una mujer embarazada la evite y la mejor manera es poniéndose una vacuna en el período inmediatamente anterior al invierno. La eficacia en mujeres embarazadas es la misma que para el resto de la población y no hay contraindicaciones. Hace tiempo, se creía que era mejor no vacunar durante los primeros tres meses de embarazo, para no aumentar el riesgo de malformaciones en el bebé. El primer trimestre es el período en el que se forman los órganos, pero no hay evidencia científica de este aumento de riesgo, teniendo en cuenta que la vacuna contra la gripe no contiene el virus vivo.  Durante el primer trimestre, aunque no hay razones para creer que pueda haber problemas, se mantiene una actitud más cautelosa: por un lado, porque, en los primeros meses, la situación es más delicada y, por otro, porque hay menos posibles complicaciones de la gripe. La vacuna está especialmente recomendada para mujeres con mayor riesgo: las que, en general, han sido más propensas a contraer la gripe.

Evita la fiebre, pero también la aspirina

¿Y si no nos hemos puesto la vacuna y caemos enfermas? Una consecuencia problemática es la fiebre alta: si supera los 38 ºC, puede promover la actividad contráctil uterina y, por lo tanto, la posibilidad, afortunadamente no muy frecuente, de un parto prematuro. La probabilidad aumenta si la mujer ya pertenece a una categoría de riesgo de parto prematuro: por ejemplo, si ha tenido un parto prematuro anterior o si ha sufrido infecciones vaginales o tiene alguna malformación en el útero. También si está embarazada de gemelos.

El remedio es simple: una terapia basada en paracetamol, que reduce la temperatura del cuerpo, que vuelve a estar dentro de límites seguros. Ten cuidado con el ácido acetilsalicílico, que debes evitar. Hacia el final del embarazo, puede causar el cierre del conducto arterioso de Botalli, un vaso sanguíneo fundamental para que la circulación llegue correctamente al feto.

¿Tos? Actúa inmediatamente

También si tienes tos debes tomar algunas precauciones de más: se recomienda iniciar un tratamiento ya a los primeros síntomas, en lugar de esperar a que la molestia llegue a la fase aguda, como sucede a menudo. Y si tienes una infección bacteriana y necesitas recurrir a antibióticos, no te preocupes: la mayoría se pueden tomar durante el embarazo; el médico sabrá aconsejarte el más adecuado para tu caso.

Una ayuda homeopática

Si la futura madre prefiere confiar en la homeopatía, hay varios productos que pueden ayudar a hacer frente a las enfermedades de temporada. Para el frío, por ejemplo, es útil el  Allium Coepa, extraído de la cebolla. Del mismo modo que la cebolla hace llorar, este remedio puede ayudar contra la rinitis. Para el dolor de garganta, Apis, extraída del veneno de abejas, y para la fiebre, extracto de belladona. Para la bronquitis y la tos, se recomienda Ferrum phosphoricum, una sal ferrosa diluida.

Para todos los productos mencionados, se recomienda comprar los paquetes que llevan la inscripción 9 CH o más (una escala que mide el grado de dilución), y la posología son tres gránulos que se ponen debajo de la lengua cada 2-3 horas, hasta que los síntomas desaparezcan o disminuyan.

Propóleo y equinácea para al aparato respiratorio

Las hierbas también pueden ayudar. El propóleo, por ejemplo, tiene inmunoestimulantes, ejerce una acción antibacteriana y está indicado para el dolor de garganta. Puede ser utilizado en forma de aerosol o para hacer gárgaras, teniendo cuidado de no tragárselo. En caso de catarro, puedes hacer inhalaciones con infusiones de flores de manzanilla y hojas de eucalipto. Para las enfermedades del sistema respiratorio, es particularmente útil la equinácea, que tiene efectos inmunoestimulantes y antiinflamatorios. Para el uso y la dosis de esta y otras preparaciones, siempre es mejor consultar a un fitoterapeuta.

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