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Fitoterapia en el embarazo: consulta a tu médico

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Natural al 100%, la fitoterapia es una verdadera panacea para muchas de las molestias típicas del invierno. Eso sí, con la condición de no recurrir a ella sin consultar antes con un médico, ¡sobre todo, si estás embarazada!

Muchas mujeres, durante su embarazo, se decantan por la medicina natural, tradicionalmente considerada como medicina alternativa, que es menos agresiva hacia el organismo. ¿Pero realmente es así? ¿Natural significa siempre beneficioso o saludable?

Cuidado con el “háztelo tú misma”

La fitoterapia es un sector importante de la terapia médica. No se trata de una medicina “paralela” o “suave”, sino de una metodología rigurosa y eficaz. Por otra parte, muchísimas de las medicinas que compramos en la farmacia son de origen vegetal. Precisamente porque tienen una eficacia demostrada, también los productos naturales, así como los fármacos, se utilizan con atención, bajo riguroso control médico. El “háztelo tú misma” debe evitarse totalmente, más aún en un momento tan delicado como el embarazo. Incluso las hierbas medicinales, como la manzanilla, si se utilizan como tintura madre y se toman de forma excesiva, pueden crear problemas.

Otro estilo de vida

Acercarse a la medicina natural debería querer decir recuperar también una filosofía de vida más atenta a las necesidades y a los ritmos de la persona. En este sentido, el embarazo puede ser el momento perfecto para hacer una especie de análisis y empezar a reconsiderar algunos de nuestros propios hábitos. Y, si no se ha hecho antes, para empezar un nuevo estilo de vida más respetuoso no sólo con el bebé que está por llegar, sino también con la futura mamá.

Una dieta sana que deje de lado los alimentos precocinados o enriquecidos con colorantes y conservantes, ritmos de vida más tranquilos, pequeños espacios diarios dedicados al relax (un paseo al aire libre, un baño relajante): en este contexto, el apoyo que puede aportarnos una disciplina natural como la fitoterapia será realmente una ayuda.

Para llevársela a la boca

La fitoterapia del embarazo tiene lugar, sobre todo, en la mesa: es precisamente aquí donde, mediante la explotación de las propiedades de los diversos alimentos, se pueden contrarrestar algunas molestias características de este período.

¿Ejemplos? La retención de líquidos se puede prevenir con alimentos que favorezcan la diuresis, como un té de cebolla o una infusión de hinojo. Los calambres se pueden contrarrestar con alimentos ricos en potasio, como el plátano, el tomate o la patata. El estreñimiento puede combatirse comiendo kiwis bien maduros (el truco es meter un kilo de estas frutas en una bolsita de plástico junto con dos o tres manzanas: en cuatro días, habrán alcanzado la maduración ideal).

Para tratar la cistitis

Una hierba decididamente “amiga” de la mujer embarazada es la malva, una planta de uso habitual, pero con un poder emoliente y antiinflamatorio elevado. En caso de cistitis, una infusión de malva (alrededor de un litro al día) proporciona en seguida grandes beneficios, sin causar efectos secundarios.

La futura mamá puede confiar en la malva también para las enfermedades comunes de invierno. Unida a la salvia, el eucalipto y la lavanda, es una ayuda muy valiosa contra el resfriado. Basta picar un puñadito de hojas en agua hirviendo y, mientras el agua hierve todavía ligeramente, respirar los vapores balsámicos sosteniendo una toalla en la cabeza: el efecto será una descongestión inmediata de las mucosas nasales.

Para otros remedios fitoterapéuticos más específicos, la sugerencia es consultar a un médico: será él quien aconseje a la futura mamá los cuidados más apropiados.

¿Infusión o decocción?

Entre las preparaciones caseras clásicas de la fitoterapia, se encuentran la infusión (o tisana) o la decocción. He aquí cómo hacerlas de forma profesional:

Infusión o tisana: vierte un poco de agua hirviendo sobre las plantas medicinales ya secas y adecuadamente aplastadas. Cúbrelo y déjalo reposar durante 10 ó 15 minutos, y, entonces, filtra el agua. La dosis media habitual es de 1 a 3 cucharadas por taza de agua. La infusión se toma caliente o tibia, eventualmente endulzada con un poco de miel.

Decocción: en este caso, raíces, leña y corteza (mejor si son trituradas antes de su uso) se sumergen en el agua todavía fría. Se debe llegar a la ebullición a fuego lento durante un tiempo que varía entre 5 y 10 minutos. Una vez concluida la ebullición, déjalo reposar durante 10-20 minutos, removiendo de vez en cuando, y, después, filtra el agua. La posología media es de una taza dos o tres veces al día.

Tres reglas de oro

Para disfrutar de los beneficios de la fitoterapia con plena seguridad hay algunos pasos a seguir. Son los siguientes:  

1-Compra productos fitoterapéuticos en farmacias y herboristerías especializadas, donde es más probable que el dependiente conozca de dónde vienen las materias primas utilizadas.

2-Compra paquetes pequeños para consumir en un máximo de seis meses, antes de que las hierbas “envejezcan”.

3- No cambies la dosis indicada por el médico: la misma hierba, tomada en cantidades excesivas, podría tener contraindicaciones peligrosas.

Una hierba para cada mal

Las hierbas pueden ayudar a afrontar diversas molestias del embarazo. Aquí tienes un breve elenco, con una única recomendación: que sea un médico quien establezca el modo y la duración del tratamiento.

RESFRIADO: Rosa canina. Gracias al aporte de vitamina C, es ideal para combatir todas las afecciones del sistema respiratorio.

TOS: Malva. Emoliente y antiinflamatoria, se puede tomar junto a la mejorana en forma de infusión o decocción, endulzada con miel.

FARINGITIS: Salvia. Gracias a sus elevadas propiedades antimicrobianas, se puede utilizar con agua tibia para enjuagues y gárgaras de la cavidad oral.

NÁUSEAS Y VÓMITOS: Menta. Ideal para infusiones para beber durante el día o cuando sea necesario.

FRAGILIDAD CAPILAR: Vid roja. En varias fórmulas, favorece la circulación de la sangre.

INSOMNIO: Pasionaria. Tiene un efecto sedativo y antiespasmódico; se puede tomar junto a la valeriana, la planta sedante por excelencia.

ANSIEDAD: Majuelo. Como tiene propiedades calmantes, sus flores son útiles en caso de nerviosismo y taquicardia.

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