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Hemorroides: una molestia frecuente durante el embarazo

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Pueden aparecer durante la espera o después de los pujos del parto. Descubre cómo aliviar las molestias con una alimentación adecuada y las correctas precauciones que debes tomar.

Las hemorroides, pequeñas dilataciones de las venas del ano, a menudo aparecen o empeoran durante el embarazo. ¿Por qué las futuras mamás son tan vulnerables?

El estreñimiento: una de las causas principales

Una de las causas de las hemorroides puede ser la alteración de los niveles hormonales (sobre todo el aumento de la progesterona) durante el embarazo, que provoca un relajamiento de las paredes venosas: los vasos sanguíneos se rompen más fácilmente. Por eso, otra molestia frecuente en este período es la aparición de varices.

Otro factor de predisposición es el estreñimiento, también típico del embarazo. También en este caso la causa es la progesterona, que relaja los músculos lisos de todo el organismo, incluido en intestino que se vuelve perezoso. De esta forma, el volumen de las heces y los esfuerzos para evacuar facilitan y agravan la molestia.

Síntomas típicos

Las hemorroides pueden ser muy molestas, provocando dolor y escozor, sobre todo al hacer de vientre. A veces, pueden incuso romperse, causando sangrados. Otros síntomas típicos pueden ser el picor anal y la sensación de pesadez.

Lo mejor es hablarlo con el médico, sobre todo cuando hay sangrados frecuentes y abundantes: hay que asegurarse de que no se cree una situación de anemia. Además, hay que asegurarse también de que, efectivamente, se trate de hemorroides y no de otras patologías, como lesiones o úlceras rectales.

La prevención empieza en la mesa

En las formas más leves, también durante el embarazo, se pueden aplicar productos (suelen ser pomadas) antihemorroidales: contienen cortisona y pequeñas cantidades de sustancias anestésicas que suelen aliviar los síntomas. Si la molestia es más fuerte, el médico podrá prescribir otros medicamentos de vía oral.

Es fundamental intentar prevenir este problema con un estilo de vida adecuado. A continuación, tres consejos importantes:

- Evita el estreñimiento bebiendo al menos un litro y medio o dos de agua al día, siguiendo una dieta rica en frutas, verduras y fibras. Hay que evitar comidas especiadas y picantes que pueden irritar la mucosa intestinal.

- Hay que cuidar mucho la higiene íntima, sobre todo después de hacer evacuar. Es aconsejable usar jabones de pH ácido y lavarse con agua templada, o utilizando productos específicos para este fin, evitando el frío o el calor excesivo, que pueden parecer agradables, pero que provocan vasoconstricción y vasodilatación de forma alternada.

- Cuidado con la postura: quedarse mucho tiempo de pie sin moverse no está indicado. También es necesario evitar usar mucho el coche y la bicicleta.

Qué ocurre después del parto

Durante el trabajo de parto, es posible que los esfuerzos de expulsión de la última fase comporten un empeoramiento de las hemorroides. Normalmente, el momento peor se presenta en las dos semanas sucesivas al parto. El consejo es tomar las mismas precauciones que durante el embarazo. Si la sensación de pesadez es muy fuerte, y la posición sentada muy dolorosa, se puede usar un cojín con forma de rosquilla. En la gran mayoría de casos, el problema se resuelve solo en 30-40 días.

Tratamientos ambulatorios

Si, una vez finalizado el puerperio, las hemorroides no desaparecen, es necesario consultar a un especialista. Antes de plantearse una intervención quirúrgica, se pueden intentar algunos tratamientos ambulatorios como:

- La escleroterapia, indicada sobre todo en caso de sangrado, que consiste en inyectar una sustancia esclerosante  (fenol, quinina) en la base de las hemorroides, que de esta forma se endurecen y dejan de sangrar. Esta técnica es indolora y funciona en el 70% de casos.

- La ligadura elástica, indicada en las situaciones en las que, además de sangrar, las hemorroides sobresalen temporalmente del ano (prolapso), y prevé la aplicación de una goma elástica en la base del tejido hemorroidal, que de esta forma muere y se cae. Tiene la misma eficacia del primero, pero algunos efectos segundarios, como dolor y sangrado.

Cuándo usar el bisturí

Para extirpar las hemorroides, hoy en día, existen distintos tipos de operaciones quirúrgicas:

- La hemorroidectomía: es la intervención tradicional basada en la extirpación del tejido hemorroidal. Se hace con un bisturí especial tanto fuera como dentro del conducto anal. Necesita hospitalización durante una noche y anestesia local.

- Hemorroidopexia: es una técnica bastante reciente, de finales de los años noventa, y consiste en la eliminación, dentro del recto, de un cilindro de tejido encima de las hemorroides. Éstas no son extirpadas, sino reposicionadas en el conducto anal. Necesita una anestesia local y hospitalización de una noche. Tiene la ventaja de provocar menos dolor posoperatorio, pero también la desventaja de crear la posibilidad de que el problema se represente.

- Ligadura de las arterias hemorroidales guiada por doppler: a través de una herramienta especial, en el conducto anal, se identifican las terminaciones de las arterias que alimentan las hemorroides y se cierran con suturas alrededor del ano. La operación se hace con anestesia local y normalmente en régimen hospitalario. Tratándose de una técnica muy reciente, no existen estudios que hayan averiguado la posible reiteración del problema.

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