Mi bebé y yo

Lactancia, venga, ¡que tú puedes!

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Con algo de apoyo, las dudas y dificultades iniciales de la lactancia se pueden superar fácilmente.

Se trata de una curiosa iniciativa llevada a cabo en Italia. Para proporcionar información, consejos prácticos y aliento a las madres que desean amamantar, el Hospital de St. Andrea de Vercelli (Italia) ha inaugurado recientemente la Sala de los Abrazos, una habitación confortable y reservada, donde se da la bienvenida a las madres que tienen algún problema después del alta. Si una vez en casa la mamá siente una cierta incertidumbre o tiene problemas con algunos obstáculos iniciales, puede volver a la sala con su bebé y aprovechar este espacio. El personal está disponible para aclarar cualquier duda y resolver cualquier problema práctico.

La madre puede acudir a esta instalación las 24 horas del día, incluidos los festivos, cuando no es posible ponerse en contacto con las parteras, otro buen punto de referencia en el apoyo a la lactancia.

La peculiaridad de la Sala de los Abrazos es que está diseñada a la medida de la madre, hijo y hermanos. Es un ambiente acogedor, donde las mujeres pueden relajarse y amamantar con comodidad, sin interferencias, lejos del bullicio de los padres, visitas de parientes o profesionales de la salud.

Además, para satisfacer las necesidades de las mujeres que tienen otros niños, hay espacio suficiente para acomodar y entretener a más hermanos con libros, papeles y colores. La atención es importante y fundamental para todas aquellas madres que, por no tener a quien confiar los niños, a menudo deben renunciar a este tipo de ayuda.

La lactancia materna es un gesto natural, pero en los últimos años ha dejado de manifestarse de manera espontánea. Se ha perdido familiaridad con la gestión, el momento y la normalidad de la lactancia materna, sobre todo cuando se trata del primer hijo, pues resulta algo nuevo y se hace difícil afrontar las dudas y dificultades que genera. Sin embargo, si la madre tiene la determinación y posee la información correcta, la lactancia materna empieza con el pie derecho. Si además se dispone de figuras de referencia, como un experto en lactancia a quien acudir en caso de necesidad, los fracasos son muy pocos.

En el caso de la Sala de los Abrazos, la madre es recibida por una partera que le pregunta qué problemas o dudas tiene. Luego, el personal la acompaña durante la toma, para verificar que la posición y el enganche del bebé al pecho son correctos. Si la madre tiene un atasco o sufre de grietas (lesiones en los pezones que hacen que las tomas sean muy dolorosas)  enseguida recibe consejos prácticos que pueden ayudarla a resolver la situación rápidamente.

A veces se necesita muy poco para que una nueva madre en apuros se sienta mejor. Sentirse acogida, darle la oportunidad de desahogarse y expresar dudas y temores: ¿Mi leche será suficiente? No tiene hambre, ¿cómo puedo saber si ha recibido la nutrición necesaria? Además, reconforta descubrir que ciertas dudas son normales y comunes a todas las nuevas madres, y da la dimensión correcta a cada problema. Todas las madres, excepto en casos muy raros, tienen leche suficiente para su bebé, pero para que la cosa ande bien necesitan un entorno favorable y un poco de apoyo.

Pide toda la ayuda que necesites

Cuando la mujer encuentra dificultades con la lactancia, porque se siente dolor al amamantar (el dolor es una señal de advertencia que no debe ser pasada por alto, la lactancia materna no debe doler), o porque no se está segura de que todo vaya bien, es conveniente recurrir a una figura familiar sin tener que esperar. Si el centro donde ha nacido el bebé está abierto a las nuevas madres, incluso después del alta, la mujer puede volver para pedir consejo. De lo contrario, puede ponerse en contacto con su consulta habitual, incluso con un consultor voluntario de La Liga de la Leche o un experto en lactancia. En muchas ciudades también han surgido grupos de autoayuda, fundados por madres, que además de apoyo y sugerencias, dan la posibilidad de compartir emociones y situaciones vividas con otras mujeres que están pasando o han pasado ya por lo mismo.

Las grietas, un problema común

Las grietas son una de las principales causas de abandono temprano de la lactancia materna. Cuando empiezan a surgir lesiones y grietas, en vez de una cosa suave y agradable, es muy probable que las tomas se conviertan en una verdadera tortura. Para evitarlo se debe actuar rápidamente y resolver el problema antes de que la situación se vuelva insostenible. ¿Cómo? La revisión y la posibilidad de modificar el acercamiento al pecho y la posición de madre y bebé durante la alimentación pueden llegar a ser muy efectivos. En general, de hecho, la aparición de grietas está vinculada a cómo el bebé se engancha al pecho: si el niño se acostumbra a mamar mal, el problema es casi imposible de resolver y aunque se consiga, lo más probable es que reaparezca.

Para evitar sorpresas desagradables, mientras se alimenta al bebé, este debe tener la boca muy abierta y chupar la mayor parte de la areola (nunca sólo el pezón), y su cuerpo debe estar mirando hacia la madre, a la altura adecuada para que ella no tenga que inclinarse sobre él. Mientras tanto, para aliviar el dolor y favorecer la cicatrización de posibles heridas, se pueden extender por el pezón unas gotas de la propia leche.

Atascos

Después del nacimiento del niño, el seno está dedicado a calibrar la producción de leche para satisfacer sus necesidades. La lactancia se basa en un mecanismo de oferta y demanda: cuanto más succiona el bebé, más leche se produce. En esta etapa, sin embargo, puede suceder que, si no se drenan bien, los senos sufran "atascos". En caso de congestión mamaria, los pechos se tensan, causando dolor y enrojecimiento y el niño tiene que hacer más esfuerzo para agarrar y succionar, ya que la areola es demasiado dura y el flujo de leche disminuye. Para ayudarlo y asegurarse de que puede succionar con facilidad, se puede vaciar un poco el pecho antes de amamantar; esto puede realizarse mediante la extracción manual o con un sacaleches. En cuanto a aliviar el malestar de la madre y fomentar la liberación de oxitocina (y por tanto la salida de la leche) se pueden aplicar compresas calientes y húmedas antes de la alimentación. Para resolver el problema también se recomienda amamantar más a menudo y cambiar de posición (por ejemplo, de la posición tradicional a la conocida como posición de rugby).

Cuando además de un seno duro y adolorido hay presencia de fiebre (más de 38,5°) puede ser signo de mastitis o de una infección de origen bacteriano. Amamantar más a menudo el bebé, descansar tanto como sea posible y aplicar compresas calientes son los remedios que, en caso aplicados al comienzo de la enfermedad, pueden resolver el problema. Si, sin embargo, es necesario un tratamiento con antibióticos, la cura es compatible con la lactancia, y la madre puede continuar con la alimentación del bebé de forma segura. 

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