Mi bebé y yo

El insomnio durante el embarazo

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Descubre por qué, en la segunda mitad del embarazo, cada vez es más difícil conciliar el sueño. Además, te ofrecemos un práctico decálogo con los “consejos de las buenas noches”, para ayudarte a dormir mejor.

Los cambios hormonales que las mujeres experimentan durante toda su vida las hacen más vulnerables al problema del insomnio. Las alteraciones del sueño son más frecuentes en el período premenstrual, durante el embarazo y en la menopausia.

Durante la edad fértil, un descanso nocturno inadecuado puede tener consecuencias negativas en el ciclo menstrual y afectar a la fertilidad. De la misma forma, las alteraciones de la función hormonal pueden interferir con el sueño, modificándolo tanto cuantitativa como cualitativamente. Por ejemplo, los desequilibrios hormonales típicos del período premenstrual son la causa del llamado “síndrome premenstrual”, entre cuyos síntomas también encontramos el insomnio.

Durante la primera parte del embarazo, suele haber una mayor duración del sueño. Sólo si la mujer embarazada vive situaciones muy estresantes, como un embarazo no deseado, problemas económicos o dificultades con su pareja, el sueño puede verse alterado. Si en este período aparecen alteraciones del sueño, ronquera o apneas nocturnas, hay que consultar al ginecólogo, porque estos síntomas podrían llevar a hipertensión y preeclampsia.

En la segunda parte del embarazo, dormir de forma continuada se vuelve más difícil. Los pensamientos y los miedos relacionados con el parto inminente, y también las dimensiones del feto, sus movimientos siempre más fuertes y la dificultad para encontrar una posición cómoda, así como un posible reflujo gastroesofágico, son elementos que convierten las noches de algunas futuras mamás en un verdadero campo de batalla.

La paciencia es el primer remedio para el insomnio durante el embarazo, pero aquí tienes algunos consejos más para intentar mejorar la calidad de tu sueño, así como algunas consideraciones para ver el “lado bueno” de las noches sin dormir antes de tener un bebé:

1. Respeta el ritmo sueño-vigilia: intenta irte a dormir y despertarte siempre a la misma hora.

2. Antes de ir a la cama, haz alguna actividad relajante (leer, hacer manualidades, estiramientos, sesiones delante de la tele o del ordenador).

3. Sigue siempre el mismo ritual antes de ir a dormir: lavarse, ponerse una crema en el cuerpo y en la barriga, leer tumbada en la cama, etc.

4. Haz actividad física durante el día, pero no muy tarde.

5- Échate una siestecita por la tarde.

6. No cenes demasiado tarde y sigue una dieta ligera, repartiendo las comidas durante el día.

7. Descansa en una cama cómoda y, preferiblemente, en una habitación fresca, silenciosa y bien aireada.

8. Si no consigues dormir de ninguna forma, levántate y haz alguna actividad agradable hasta volver a tener sueño.

9. Ponte una almohada debajo de una rodilla para aliviar el peso de la barriga (si estás tumbada sobre un costado) o detrás de la cabeza si sufres de ardores de estómago.

10. Tranquilízate pensando que tu insomnio es una especie de “entrenamiento”, de acercamiento gradual a los ritmos del posparto. No es una casualidad que la mayoría de las veces estos despertares nocturnos tengan lugar entre las tres y las cuatro de la madrugada, justo el horario de la toma de leche nocturna.

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