Mi bebé y yo

¿Tarda en nacer? ¡Fuera preocupaciones!

( 1 voto) load

El niño no siempre nace puntual y, en muchos casos, se retrasa. Cuando pasa la fecha límite, es cuando la mamá empieza a preocuparse y a tener dudas, que te ayudamos a afrontar en este artículo.

No ocurre nada. Y el día siguiente tampoco, y ni siquiera el día después. Ese bebé que tienes ganas de conocer parece no tener la mínima intención de dejar el amparo que lo ha protegido durante nueve meses. Dentro de ti empiezan a manifestarse emociones más difíciles de controlar.

No todas las mujeres afrontan este “retraso” con la misma actitud: algunas manifiestan mucho más su impaciencia, como si tuvieran de repente una especie de intolerancia a esa barriga que les parece un obstáculo y hace que todo sea más difícil. Otras mujeres, las que han tenido un embarazo bonito, quisieran esperar un poco más antes de salir de ese estado de bienestar, como si no tuvieran ganas de dar a luz.

Preocupaciones normales

Cuando la espera va más allá de las 40 semanas, antes o después, las dudas surgen. Se vive en un estado de alerta y todas tienen las mismas dudas, algunas razonables (“¿Mi bebé estará bien?) y otras irracionales (“Nunca me desharé de esta barriga”).

Es un momento en el que cada estado de ánimo se amplifica y descubrimos que no podemos controlar cada aspecto de nuestra existencia. Este descubrimiento es difícil de aceptar, sobre todo en una sociedad como la nuestra. Antes, nuestras abuelas vivían muy tranquilamente el hecho de que el bebé naciera “cuando llegara su momento”. Ahora, nos resulta mucho más difícil aceptar esta filosofía y es casi normal tener dudas sobre la posibilidad de que algo vaya mal.

¿Podré hacerlo?

Los altibajos emocionales en los que vivimos nos hacen sentir más frágiles e inseguras, a veces incluso culpables, como si fuéramos responsables de que se alargarse la espera. Hablamos con el médico y con la matrona, pidiendo consejos. O también encontramos apoyo en las tradiciones populares, convenciéndonos a nosotras mismas de que un baño caliente o subir una serie larguísima de escaleras pueden ser la solución.

Sin embargo, lo que más preocupa a la mamá es no saber reconocer el trabajo de parto cuando llegue. Y, aún más, la preocupación por no saber afrontar una prueba que parece insuperable. Inconscientemente, a veces, la mujer desea que la espera no acabe nunca, porque el embarazo ya satisface su deseo ancestral de maternidad sin obligarla a afrontar ningún problema. Es un equilibrio perfecto en el que se puede “jugar” a ser mamás sin tener que ocuparse de un bebé que llora, no quiere comer, no duerme por la noche… Antes que físicamente, hay que separarse emocionalmente de ese bebé imaginado.

Entonces, ¿cómo hay que afrontar este período?

En primer lugar, hay que recordar que la supuesta fecha del parto no es segura: sólo el 6% de las mujeres tiene un parto espontáneo justo el día calculado. En la mayoría de casos, el nacimiento ocurre entre las dos semanas antes y las dos semanas después de la fecha esperada.

Incluso después de la (¡supuesta!) fecha límite, es importante seguir programando nuestra vida como siempre, es decir:

$1-      -  No te encierres en casa esperando el trabajo de parto, como si estuvieras enferma. Ve a cenar fuera, al cine o de compras, queda con tus amigos… Es mejor posponer el compromiso a última hora que renunciar a ello por la preocupación de la espera.

$1-      -  Confía en tu cuerpo. La señal de alarma sonará sólo cuando el momento haya llegado, y será imposible equivocarse.

$1-      -  Ponte en contacto con tu bebé, escucha sus movimientos, pero sin asustarte si te parecen muy fuertes o menos frecuentes. Al final del embarazo el bebé se mueve menos y de forma distinta, porque tiene menos espacio a su disposición.

$1-      -  Crea situaciones de bienestar, haz actividades que te gustan: un baño caliente, un paseo, un chapuzón en la piscina. O si lo prefieres, lee un buen libro, escucha un poco de música, haz ganchillo… te distraerás y tendrás la ansiedad bajo control.

$1-      -  Frecuenta las futuras mamás que viven tu misma condición: compartir los sentimientos ayuda a sentirse menos solas y aleja la preocupación de ser la única a tener que afrontar una dificultad.

$1-       - Intenta hacerlo todo con calma. Descansa lo más posible para no llegar sin fuerzas al momento del trabajo de parto.

$1-      -  Rodéate de personas que te hagan sentir tranquila y protegida. Cuando un bebé se hace esperar más de lo normal, la agitación parece contagiar a todo el mundo.

$1-        Para protegerte de la ansiedad de familiares y amigos, puede bastar con una pequeña mentira: “el ginecólogo ha vuelto a hacer cuentas y ha aplazado la fecha del parto de una semana”. O también, intenta no hacerte encontrar en casa y pon el contestador (para evitar que te busquen en todos los hospitales de la zona, graba un mensaje adecuado: “Estoy bien, estoy por ahí pasándolo bien. De momento no hay ninguna novedad, cuando ocurra algo seréis los primeros en saberlo”).

Los abrazos de tu pareja

En esta última parte del embarazo, el papá tiene un papel fundamental: debe dar apoyo emocional a la mamá. Debe estar a su lado entendiendo su ansiedad, sin echársela en cara como muchas veces, incluso sin querer, hacen muchas personas que están a su lado. Un gesto cariñoso, una caricia, un abrazo, pueden significar más de mil palabras. La mujer necesita alguien que sepa entenderla y escucharla.

Bebé bajo control

Después de la semana 40 de embarazo, el bienestar del bebé es monitoreado con algunos exámenes, es decir:

$1-        Un control ginecológico para evaluar el estado del cuello uterino y averiguar si ya han ocurridos los cambios que preanuncian la llegada del trabajo de parto.

$1-        Una ecografía para evaluar la cantidad de líquido amniótico: si hay una excesiva reabsorción, puede ser una señal de que la placenta está trabajando menos.

$1-        Un trazado cardiotocográfico (o monitorización) para controlar el latido cardíaco del bebé y la presencia de eventuales contracciones uterinas.

La frecuencia de estos controles depende de la condición de cada mujer. Sin embargo, cada hospital sigue un protocolo distinto: por eso, cuando se elige un centro para dar a luz, también es importante pedir informaciones sobre cómo se actúa en caso de embarazos postérmino. Si sabes con antelación qué controles se prevén, con qué frecuencia y cuáles son las modalidades de inducción del parto, evitarás tener pánico a causa de exámenes inesperados.

 

INFORMACIÓN PATROCINADA

Te puede interesar

¿Tarda en nacer? ¡Fuera preocupaciones! Y tú ¿Qué opinas?

Tienes que estar registrada para escribir un comentario o votar. Puedes registrarte aquí o si ya tienes una cuenta, puedes acceder a ella.
ACCEDE A TU CUENTA
Recuérdame
Entrar
REGÍSTRATE GRATIS
ÚNETE A LA COMUNIDAD DE MI BEBÉ Y YO
REGÍSTRATE GRATIS
¿Por qué registrarme?

Comentarios (0)