Mi bebé y yo

Piercings en el embarazo y la lactancia

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Los piercings están muy de moda, pero ¿son un problema cuando se espera un bebé o se le está dando el pecho? Conoce qué dicen los expertos sobre este tema.

Hoy en día, son muchas las mujeres que muestran un arito en el ombligo o en cualquier otra parte de su cuerpo. Pero ¿qué ocurre cuando la mujer se queda embarazada, la barriga crece y la piel se estira? ¿El orificio de un piercing en el pezón puede poner en peligro la lactancia materna? ¿Comporta algún riesgo para la salud de la futura mamá y para la de su hijo? Respondemos a todas estas preguntas.

¿Qué precauciones hay que tomar para prevenir posibles infecciones si se hace un piercing?
Antes de ponerse un piercing, es muy importante cuidar la propia higiene personal y lavar cuidadosamente la zona en la que se va hacer el agujero del piercing. Después, el agujero deberá desinfectarse dos veces al día hasta que se cure por completo, durante un período de tiempo variable en función de la zona del cuerpo en la que se haya realizado.

¿Es arriesgado hacerse un piercing durante el embarazo?
Por supuesto que sí. El embarazo reduce las defensas inmunitarias de la mujer, que resulta más vulnerable a las infecciones locales y a patologías infecciosas graves, como la hepatitis. Además, durante el embarazo, la piel es más sensible, y también aumenta el riesgo de reacciones alérgicas y de rechazo a los componentes del metal del piercing. Esta vulnerabilidad también continúa durante la lactancia.

¿Las futuras mamás que tienen un piercing en el ombligo se lo tienen que quitar?
Es recomendable retirar el piercing del ombligo, sobre todo, cuando la piel de la barriga está muy tensa y el ombligo tiende a sobresalir. En estos casos, si se deja en su sitio, la piel se puede romper. Es mejor retirarlo y volver a ponerlo después del parto.

¿La presencia de un arito o del agujero del piercing en el pezón comporta riesgos durante el embarazo y la lactancia?

No es necesario quitar el piercing durante el embarazo, pero muchas futuras madres lo hacen espontáneamente, porque tienen más sensibilidad en el pezón y les molesta. Evidentemente, durante la lactancia, hay que quitar el piercing y no volver a ponerlo hasta su término. El hecho de quitar y volver a poner el piercing entre una toma y otra puede transportar bacterias al interior de los conductos galactóforos, lo que aumentaría el riesgo de mas​titis para la madre y de transmisión de infecciones bacterianas al bebé.

Por último, si el agujero atraviesa un conducto galactóforo, es decir, uno de los finos conductos que transportan la leche desde las glándulas al pezón, la leche se saldría por el orificio. No obstante, esto no representa un problema si el bebé succiona correctamente, abarcando con la boca todo el pezón, y no sólo la punta.

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